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El coño de su madrastra Fina
Fecha: 27/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... río va por dentro. Ahora con tu legua aplasta los pezones y mama. Al rato, ya Fina tenía el coño mojado. -El resto, hasta los 1000, por aprenderte a comer un coño. -¿Te vas a correr? -Eso ni lo dudes, a no ser que llegue tu padre y nos corra a los dos. Faltan horas para que venga. Fina, quitó la bata roja y las bragas del mismo color, que tenían un buen lamparón de humedad, y recostándose en el sillón le dijo: -Arrodíllate y ábreme el coño con dos dedos para que los labios y la vagina queden a disposición de tu lengua. Lo hizo y vio su coño empapado de jugos. -Dame un beso con tus labios en los míos. Lame mi ano y vete subiendo muy lentamente hasta la mata de pelo de mi pelvis. Recorre ese camino unas quince veces. La polla de Javier ya estaba dura cómo un hierro. Cuando acabó de hacer el recorrido, Fina, que se estaba magreando las tetas, le dijo: -Mete la punta de la lengua en el ano, sube, métela en la vagina y haz círculos con la punta de tu lengua sobre mi clítoris., haz este camino unas veinte veces. Javier, lamió y besó el clítoris... Lamió y folló culo y ano. Jadeó cómo un perro. A Fina no se le escuchó ni un gemido. -Lame con rapidez desde el ano al clítoris cada vez con más rapidez. Javier, que si se tocaba ya se corría, lamió aumentando la velocidad con cada lamida. Fina comenzó a gemir. -Ahora solo el clítoris. Aprieta tu lengua contra él y sin despegarla lame de abajo a arriba cada vez con más rapidez. Lo hizo y ...
... Fina tuvo un orgasmo de puta de lujo, con convulsiones y jadeos de una perra callejera. Al acabar de correrse y ponerse Javier en pie vio el tremendo empalme que tenía, y le dijo: -Ya sabes cómo comer un coño. Ahora, y gratis, te voy a enseñar cómo se come una polla. Le sacó la tranca, que aquella morcilla no era una polla, le echó la otra mano a las pelotas y se la mamó. Poco le pudo enseñar, que no fuera a tragar leche, ya que a los pocos segundos de meter la polla en la boca, Javier, se corrió cómo un bendito. Sonó el teléfono, Javier lo cogió, y después de escuchar, dijo: -Se lo digo, papá. Fina, le preguntó: -¿Qué pasa? -Que papá tarda unas cuatro horas en venir, dice que cenes y no lo esperes a pie. -¿Qué pedimos? -Yo por pedir pedía un polvo. Espera que voy por los mil euros. -¿Y cuánto pagarías por el polvo? -No tengo más dinero en casa. ¿Aceptas un cheque? -¿De cuánto? -De otros mil euros. Pero puede extenderme un cheque por dos mil. Les vendrá bien para el comedor de Cáritas y así no me sentiría tan desgraciada. -¿Desgraciada? -No te hagas el inocente, te oí hablar con tu padre. ¿Por qué me quiere echar? Javier se quitó la careta. -Porque dice que en la cama eres demasiado limpia. -¡Ay que joderse! Lo que hace la falta de comunicación. Javier no entendía la actitud de Fina. -¡¿Y sabiéndolo te prestaste al juego?! -Sí, no me gusta estar donde no me quieren. Tengo dinero suficiente para empezar una nueva ...