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El cliente del hotel
Fecha: 30/04/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... saliva. Sus dedos exploran la raja de mi culo y se dirigen a mi sexo, después de haberse deshecho de mis braguitas. Mi clítoris palpita. Paseo mis labios por toda la extensión de su venoso miembro, siguiendo el rastro de babas que deja mi lengua, sin dejar de perderme en su mirada muevo mi cabeza de extremo a extremo de su virilidad. Ante mis ojos su abdomen, con cada músculo perfectamente esculpido, gotas de sudor empiezan a brotar de su piel. Sus dedos buscan y encuentran mis entradas y se pierden en ellas, suaves, fuertes, duros, son como pequeñas pollas que me están haciendo una doble penetración. Entre los gemidos de placer mi boca se entretiene devorando su pija, mi mandíbula abierta hasta el extremo para tratar de albergar toda su potencia, la engullo hasta el fondo, momento en el que las arcadas me hacen retroceder a tomar aire antes de un nuevo intento. Cada vez trato de tragar un poco más, de acomodarla en mi cavidad hasta que mis labios lleguen a tocar su pelvis, él responde con gemidos, una de sus manos atenaza mis nalgas mientras la otra dirige magistralmente al equipo de dedos que se encargan de excitar las terminaciones nerviosas del interior de mis agujeros. Muevo mis caderas facilitando sus exploraciones, su mano libre agarra ahora mi cola de caballo, manteniendo mi cabeza cerca de su cuerpo, y mi boca llena de su palpitante polla, siento como sus venas laten, su orgasmo es inminente, y el mío también. Sus chorros calientes se deslizan ...
... por mi garganta, incapaz de contener tanta carne y tanta leche en la boca a la vez echo mi cabeza hacia atrás hasta hacer salir su vergota, que se despide de mi boca lanzándome un segundo chorro que me atraviesa la cara, desde la barbilla a la base del pelo, es dulce y caliente, blanca y espesa… De pronto, alguien tira de las sábanas y me encuentra así, es él, sorprendido de verme así, medio desnuda, pajeándome sobre su cama. La pregunta que sigue es obvia: -¿Qué haces? Sin capacidad de reacción salgo del trance y me pongo colorada como un tomate, las sábanas están empapadas de mis jugos, y él de pie frente a mí… Me propongo contarle mi fantasía a ver si la hace realidad… En cuanto acabo mi relato, se saca la polla, erecta como en mi imaginación, y me la ofrece, la unto con mi saliva y le doy una felación como no he hecho nunca. Antes de terminar me pide que me ponga en cuatro. Me coloco en el borde de la cama, con el culo en alto, la cabeza contra las sábanas, a pocos centímetros del charco que formaron mis fluidos, él me sujeta de la cintura con una mano mientras restriega su capullo desde mi rajita hasta mi ano, como tratando de decidir por donde entrar primero. Deseo su verga dentro y se lo pido, le pido que me folle, que me castigue por ser tan poco profesional, que disponga de mi sexo y de mi culo a su antojo. Me atormenta rozando mi clítoris y mis labios, jugando con su polla, dura, caliente, gruesa y larga, provocándome más deseo aun si cabe, ...