-
2. El Herrero
Fecha: 07/05/2022, Categorías: Gays Autor: Las Piedras Amo, Fuente: CuentoRelatos
A mis 18 años era un chico feliz. De pronto, con la edad me llegó un intenso deseo por la intimidad y el erotismo. Para poder satisfacer mis deseos, estaba Vicente. Vicente ha sido el mejor amigo que uno puede tener, nos conocemos desde pequeños, fuimos juntos desde siempre a la escuela, mi mejor amigo, mi mejor confidente, mi primer compañero en el sexo. Pero con Vicente había un problema… su pasión por el futbol, era infinitamente mayor que la que sentía por mí. Entrenaba por las tardes, de lunes a viernes y jugaba los fines de semana, así que los días que podíamos reunirnos y satisfacerme eran muy pocos y mi deseo intenso. Y entonces conocí al Herrero. Apenas hacía algunos meses habíamos comenzado el último semestre de preparatoria. Un día, ante la puerta del salón se presentó El Herrero, quien hosco solo atinó a decir - ¿Puedo pasar? La Maestra Eugenia, quien estaba al frente, le saludó y lo invitó a incorporarse. Su figura, me impresionó. Era por lo menos 2 años mayor que todos. Alto. Muy fornido. Adusto, serio, hosco. La Maestra le pidió, por cortesía que se presentara. Balbuceó un nombre… Florentino….Y a continuación dijo - A mi me gusta que me digan Herrero, porque trabajo en un taller con mi papá, en una herrería. Con el tiempo supimos, que, a El Herrero, no le gustaba que lo nombraran Florentino, de hecho había golpeado a un Maestro en otra Prepa, porque aprovechaba cada momento para nombrarlo “Flor”, hasta ...
... que no aguantó y lo enfrentó, desde luego, el Profe, se llevó una friega… Físicamente imponía, muy robusto, un excelente cuerpo, el primer día, llevaba ropa ajustada, unos pantalones de mezclilla, muy pegados, que sólo servían para exhibir un par de piernas muy fuertes y un paquete muy, muy, muy prominente y una playera ajustada, que denotaba un pecho robusto, unos pezones muy marcados y unos bíceps que apenas podían contenerse en las mangas, no quedaba duda, era un Herrero. En el salón, detrás de mi quedaba una butaca vacía, así que la Maestra, le pidió la ocupara. Mientras se dirigía a su lugar, no pude apartar la vista de su bulto… Se movía… yo creo que ahí se percató El Herrero, de la impresión que me causó. Cuando se sentó le ofrecí mi mano y lo saludé, me presenté -Hola Herrero, mi nombre es Jorge, y soy el concejal del Grupo, bienvenido. -Hola, me contestó adusto. Lo que no me esperaba, era el fuerte apretón, muy fuerte, Herrero, se dio cuenta y me soltó, disculpándose. Pronto El Herrero se adaptó a la dinámica del grupo, hasta se hizo amigo de Vicente. Conmigo, estableció una relación muy cercana, me preguntaba constantemente acerca de las tareas y buscaba siempre que formáramos equipo, todo bajo la atenta mirada de Vicente… poco a poco, empecé a notar un interés muy fuerte de El Herrero, hacia mi persona, buscaba el contacto, tocarme, acercarse, en ocasiones ponía sus manos sobre el respaldo de mi butaca y podía sentir sus fuertes dedos ...