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2. El Herrero
Fecha: 07/05/2022, Categorías: Gays Autor: Las Piedras Amo, Fuente: CuentoRelatos
... presionando sobre mi espalda, yo me recargaba, la sensación era genial. Las filas eran estrechas, así que cuando se levantaba y acudía con los maestros o fuera del salón, era inevitable rozarnos, así que de pronto se volvió costumbre, que, al pasar, como por casualidad, sintiera su verga, fuerte, firme, dura, tensa, rozar mi hombro, mi espalda… La otra costumbre que surgió entre ambos era que buscábamos la compañía mutua en los recesos o descansos… Vicente, necio, inmediato se iba a las canchas deportivas o a galanear a las chicas y se olvidaba de mí… entonces Herrero me acompañaba, las más de las veces. Me gusta leer, así que aprovecho cualquier momento para disfrutar… en una ocasión leía una aventura del Agente Pendergast, sentado en el piso recargado en una pared, en un área apartada de la Prepa, cuando llega Herrero y me dice ¿qué lees?... y luego -Hazme un campito Al principio no entendí, pero cuando vi que se delineaba a la perfección su hermosa verga en el pants que ese día vestía, me recorrí hacía adelante, él se sentó detrás de mí y me recargué sobre su pecho. Comencé a leerle en voz alta, y sentí dos cosas… Su respiración agitada en mi oído. Y un tremendo pedazo de verga punteando la parte inferior de mi espalda. Disfruté. Cuando debíamos regresar a clases, el sólo me dijo… Vete adelante, yo te alcanzo. Después, me comentó, que ese día había tenido que ir corriendo al sanitario más cercano, donde se dio una de las más memorables ...
... chaquetas en su vida, en mi honor, sólo así pudo tranquilizarse. En una ocasión y ante los exámenes de fin de semestre, donde el Maestro de Matemáticas, preveía que El Herrero no iba a salir muy bien, me pidió le diera unas tutorías personales. -Te espero en mi casa a las 4 Fue puntual. Llegó vestido con un short azul que le llegaba hasta la rodilla, una camiseta sin mangas y sus tenis deportivos predilectos. Yo lo recibí muy parecido, pero descalzo… como detalle, se quitó sus tenis y calcetas, los dejó en la puerta y me acompañó al interior de mi casa. Como todos los días y hasta después de las nueve de la noche, estaba solo en casa… ya les contaré. Mi padre me había pedido que ordenara su librero y acomodara y limpiara sus libros… en eso estaba cuando llegó El Herrero, quién puso manos a la obra y me ayudó. Para ello se quitó su playera. Quedé impresionado. Pezones increíbles. Pectorales firmes, con una hermosa mata de pelos. No había aún un lavadero, pero se vislumbraba. Una hermosa mata de bellos que empezaba en el ombligo y se perdía en el elástico de su short. Y una erección monumental. Me turbó debo confesarlo. … Cuando moví algunos libros que se encontraban en la parte superior, El Herrero se puso detrás de mi para ayudarme, se recargó y pude sentirlo a plenitud... El jadeaba, yo suspiraba. Lo invité a tomar un refresco. En la cocina, después de servirle, me senté en un banco y quedé justo frente a su entrepierna. No ...