-
Memorias inolvidables (Capítulo 4)
Fecha: 09/05/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... mis sobrinos hijos de Santiago, porque no tenemos roce. No sé si saben que existo, y tampoco sé sus nombres, porque he tenido que olvidarlos. El dolor se puede aguantar un tiempo, luego es necesario olvidar para sobrevivirlo. Pero vamos a ver quiénes son estos hermanos tan ejemplares que tengo yo, que son mayores que yo y que son la dicha de mi familia, sobre todo de mi madre. Los dos mayores, Andrés y Timoteo no tienen estudios superiores. Creo que no se acuerdan de la mitad de lo que estudiaron en su bachillerato. Ambos son agricultores, primero a las órdenes de mi padre, luego, cuando se hicieron dueños de las tierras, dilapidaron. Ahí está mi madre ayudándoles a sobrevivir. Mi hermano Santiago, nada más y nada menos que maestro. Estos tres fueron los primeros en violarme, ahora lo descubro para todo el mundo en este capítulo, porque ayer se lo conté a mi padre frente a mi madre. Son merecedores de desprecio, pero al fin y al cabo son mis hermanos. Los hechos ocurrieron de una manera de lo más inopinada e impensable. Yo no oculté, desde que supe mis tendencias, lo que sentía. Me confié primero que nada a mi hermano mayor, Andrés. Le conté todo lo que sentía, lo que pensaba y mi atracción hacia los hombres. Todavía no se había casado, pero tenía ya a su novia Eleonora y decía estar enamorada de ella, y lo creo, porque es bonita y simpática, además de generosa. Pero no supo darme ninguna orientación a mi desconcierto. Por el contrario —estoy hablando de mi primera ...
... vez—, una noche, Andrés me despertó suavemente y me asusté de vérmelo al lado, solo llevaba su calzoncillo, mientras yo iba vestido con mi pijama completo desde el cuello a los pies. Lo único que había aprendido era a quitarme todo antes de ponerme el pijama de punto, ajustado al cuerpo. Claro que me tocaba el pene, pero me asustaba cuando llegaba a hacerme unas raras cosquillas como si me fuera a pasar algo. También descubrí que algunas noches eyaculaba semen muy oloroso, más agradable que la orina y que dejaba como una costra en mis genitales y en el pantalón del pijama. Como me daba cierto reparo hablar de eso, me quedaba en mi ignorancia y yo solo me soporte a mi mismo y me daba gusto con mi mano. El asunto es que un día me asusté al ver a mi hermano Andrés junto a mí y con palabras para trasmitirme calma de no sé qué si no era del susto que me había dado: — Estabas soñando algo horrible y gritabas, cálmate, —dijo. No recordaba ningún sueño, ni estaba sudado, ni tenía pesadilla. Pero Andrés me hizo creer que estaba sudado porque había sufrido y que para no resfriarme, mejor que me quitara el pijama. Yo quise cambiarlo por otro, pero me dijo que mejor abrigado en la cama sin pijama por si volvía a sudar y que él me acompañaba para cuidar mi sueño y bla, bla, bla… me dormí suave y con sueño ligero porque no me fiaba de mi hermano. Al rato Andrés se movió, desperté del todo pero me quedé quieto y pensé que se iba al no hacerle caso. A momento me di cuenta que estaba ...