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Memorias inolvidables (Capítulo 4)
Fecha: 09/05/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... la luz, descubrí la sábana mojada con el líquido viscoso, lo toqué con el dedo, me lo puse en la boca, me gustó, pero quedaba más grumoso y no me interesó. Toqué mi culo con mi mano y miré lo que salía. Yo pensaba si sería sangre, pero era blanco, muy blanco y correoso. No estaba seco, pero tampoco viscoso. Lo vi limpio, muy blanco y lo probé, estaba muy agrio y no me gustó. No sabía por qué se me escurría el semen del culo, aún no había aprendido a retenerlo. Lo primero que pensé es que me había salido un semen por el pene más bueno y otro por el culo muy desagradable. Seguí mirando cómo salía retorciendo mi cuerpo, sentí un espasmo que me provocó mi barriga, empujé y salió como un chorro. Noté que estaba sucio de mierda y pensé que por eso tenía mal sabor. Me levanté, cogí papel higiénico del baño que está en el pasillo y limpié lo que había salido del culo, luego pasé el papel por la mancha de lo que había salido del pene. Me puse el pijama, me acosté, busqué colocarme de modo que no notara la humedad y quieto allí pensé que no había tenido un mal sueño, que no había tenido pesadillas y que lo que había salido por el culo era por la follada de Andrés. Me dormí. Vino mi madre a despertarme, porque me retrasaba. Hizo lo que hacía todos los días que yo tenía el sueño profundo, me quitaba las sábanas y me echaba unas gotitas de agua. — ¿Has dormido bien?, —es una pregunta que no me había hecho nunca. Siempre me despertaba diciéndome: «Arriba, gandul» y me daba un ...
... cachetazo al culo. Yo saltaba de la cama. Ese día no salté. Yo olía un olor raro e intenso en el ambiente de la habitación. Mi madre debió notarlo también y abrió las ventanas. — Cuando te despiertes mojado, abres las ventanas para que se airee, que lo tuyo huele muy intenso; ponte bien el despertador y levántate por tu cuenta. El olor intenso no era por mi semen, sino por el de Andrés, la verdad es que apestaba. Mi madre pensó que yo había comenzado a masturbarme muy tarde, porque soy algo tonto. Todo era fruto de su moral, puro secretismo, ni preguntó, ni explicó, ni tuvo más compasión de mí en adelante. Dejé de ser un chico educado para convertirme en un macho más que aguantar. Ya podía yo ser cariñoso. Un día que la quise acariciar me dijo para herirme: — Vale más ser hombre que un sarasa, déjate de mariconadas. Me hirió, sí, no supo aceptar el hijo que tenía, ese día ya supo qué era yo, aunque nada dijo, ni a mi padre le dijo nada entonces. Él lo supo cuando yo salí del clóset, pero mi madre descargó sobre mí lo que imaginaba, pero no puso nunca remedio. Uno de los días que acompañó a mi padre para verme, me preguntó: — ¿Con quien follaste la primera vez? ¿Fue con tu padre? Mi padre, que estaba presente, se puso muy sorprendido de la pregunta y no le salían las palabras para aclarar que no. Entonces le dije: — No. Fue tu hijo Andrés el que me violó por primera vez. Nunca más mi madre se metió con mi vida. Pensé y acerté que mi madre no vino a verme ...