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Cogiendo a escondidas con la prima Diana
Fecha: 09/05/2022, Categorías: Incesto Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
... cargué y la acosté en el sofá, me agaché y abriendo sus piernas lentamente introduje mi verga, la cual gracias a la humedad de su vagina entraba rico. Nos besábamos y de vez en cuando alzaba mi cabeza para vigilar que nadie viera. Me movía suave, quería que recordara esa noche, me estaba cogiendo a una diosa, a sus 19 años ella despertó mucho en mí, me daban ganas de dejar a mi esposa y llevármela, amaestrarla y tener una rica esclava sexual, pero eso solo era pensamientos pasajeros. Diana se movía rico, ambos nos acoplábamos bien, pese a que tenía 12 años más que ella, sentía que llevábamos toda la vida cogiendo. L: ¡Uh, ven cabalga! D: ¡Vas a gozar! Me acosté en el sofá y Diana se acomodó para darme una deliciosa cabalgada, me deleitaba con sus ricas tetas, las mordía mientras Diana se empujaba rico a mi dura verga. Sus movimientos de cadera eran majestuosos, nos besábamos, devoraba sus tetas, apretaba sus muslos, era una excitación extra verla con sus medias puestas, las acariciaba, lamia su cuello, estaba probando cada parte de la joven Diana. L: Uhm, chiquita, muévete, ¡muévete! D: ¡Ah, que dura y grande! L: ¡Que suerte tenerte así! D: ¡Sabes!! ¡Desde que te vi con mi prima, quise probarte! Ahora entendía sus insinuaciones, en algún momento me encontró cogiendo con su prima y eso le había despertado el ansia de estar conmigo, eso me elevó el ego y me sentí su macho. Me senté en sofá y la puse a darse sentones, lo hacía muy bien, ...
... ella se tragaba por completo mi verga, ambos mirábamos para no ser descubiertos, pero disfrutábamos de lo rico que cogíamos. Miraba como mi verga desaparecía en su concha, sus quejidos eran excitantes, le apretaba las tetas, le apretaba el vientre, metía mis dedos en su vagina y apretaba su clítoris, estaba cogiendo como nunca. Nos pusimos de pie, subí su pierna en al brazo del sofá y de patita de ángel la penetraba, ella me besaba el cuello y me mordía los pezones, yo hacía lo mismo con los de ella, me tenía a mil, sudábamos como cerdos, éramos dos animales en brama, ya no nos importaba que nos descubrieran solo queríamos seguir cogiendo. D: ¡Ah, que rico, uhm! L. Ah, uf, Diana!!! D: ¡Coges rico, uf! L: ¡Tú también coges de maravilla! D: ¡Cogería diario contigo no importa que seamos primos!! L: ¡Uhm, me encantas!! La cargué y la acomodé sentada en el brazo del sofá, abrió las piernas y me enredó en ellas, la abracé y la penetraba rápido, el ruido de su vagina era música del cielo, nuestras lenguas se enrollaban, sentí como escurría, de pronto arañándome la espalda, sentía su venida, estaba consiguiéndole su orgasmo, ella se mordía los labios ahogando su grito de placer, me sentía el mejor, había hecho venir a la prima de mi mujer. D: ¡Ah, papi, uhm! L: ¡Córrete, uf!! No solo le metía mi verga, con ms dedos apretaba su clítoris para hacerle más largo su orgasmo. La puse en cuatro, ver sus grandes nalgas paradas en forma de corazón me puso ...