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Mario (10 de 22): Y todo estalla
Fecha: 12/05/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... diferencia de Guillermo tenía menos pelos, dos anchas manchas rodeándole las tetillas y unidas en el centro, bajando en un delgado camino hasta el ombligo, más abundante en el abdomen y con profusión lo que desparecía en la tirilla de goma del bóxer. Besé lamiendo el pequeño pezoncito puntiagudo y me desplacé para mirarme en sus ojos. -Siempre lo quise hacer. -Pero se lo hiciste a tu primo en lugar de a mi, ¿le preferías a él? -Nunca mi amor, no se el por qué, pero necesitaba que sintieras celos. -Lo conseguías muy fácilmente. -Solo te amaba a ti. -baje de él dejando solamente la cabeza sobre su pecho, con la mano derecha llegue al bulto que mostraba en la entrepierna y lo acaricie sintiendo su calor y como temblaba. -¿Puedo verlo? -Es para ti, pero en igualdad de condiciones, desnúdate… -sin bajar de la cama me quité el slip, Robert mordía impaciente su labio inferior. Me senté sobre sus piernas y sujete el elástico con ambas manos, comenzando a deslizarlo. -No lo recordaba tan…, tan… -¿Grande? -Largo… Mi inconsciente volvía a jugarme una mala pasada y comparaba su verga con la de Guillermo. La sujeté para sentir el calor que desprendía y mancharme la mano con el líquido que le derramaba. Me tumbé a su lado y acerqué la cara a su verga, parecía ser tan o más temible que la de Guillermo, el glande gordo y muy rojo, brillante por los zumos que desprendía y goteaban en su abdomen, la tome con delicadeza y la besé en todo su largo hasta ...
... llegar a la gran ciruela que era la punta, más gorda que el fuste. -¡Ahh! no juegues mucho, estoy muy excitado. -Robert me acariciaba las nalgas y metía la mano entre ellas para llegar a mi ano sin dejar de subir la cabeza para contemplarlo. -Nunca he visto un culo tan bonito como el tuyo, y tu ano tan caliente. -abrí más las piernas y pudo meterme un dedo con facilidad. -Marín, ¿puedo follarte? -No tienes que pedirme permiso, soy tuyo amor. Se coloco de rodillas sobre mi, con las piernas rodeando los costados de mi cuerpo y descansó el duro pene sobre mis nalgas. -No quiero hacerte daño. -No te preocupes amor, estoy muy abierto ya. -me abrí más de piernas y la verga resbaló cayendo sobre mis huevos. Su polla parecía entrenada y pronto encontró la diana de mi culo. -Voy a entrar amor. -como respuesta llevé las manos a mis nalgas y me las separé más aún, solo fue un ligero dolor al pasar el gordo glande mi esfínter. -¡Ummmmmmmm! -gemí, pero más de gusto que de dolor. Robert respiró agitado. -¿Me detengo? -¡Qué ni se te ocurra mi vida. Siguió metiendo la verga con más confianza, muy despacio. Volví a gemir como antes. -Relájate mi vida, lo voy a tratar bien. -gozaba la profunda estocada que me estaba dando y lo sentía llegando al final, hasta que su pelvis hizo tope con mis nalgas. -Marín es increíble, estoy dentro de ti amor. -Lo se mi vida, te noto, siento tu polla tocándome el estómago, déjame elevarme un poco. -se apoyó en los ...