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Un hijo se la arma parda a su madre
Fecha: 12/05/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... cara, la besó, y acto seguido le puso el coño en la boca. Maira ya no se cortaba. Lamía el coño cómo si fuese una perra. Jairo le soltó las manos para ver que hacía su madre, y lo que vio fue que le agarró las tetas a Sandra, se la magreó y le pellizcó los pezones. Jairo y Roberto, con las pollas a media asta, comenzaron a masturbarse... Tiempo después, cuando Sandra se iba a correr en la boca de Maira, Jairo la cogió por los sobacos, la levantó en alto en peso, la colocó a tiro y se la clavó en el coño, Sandra rodeó su cuello con sus brazos, lo besó y le dijo: -¡¡Dame duro!! Jairo, le dio caña de la buena. -¡Así, así! ¡¡Sí, sí, sí!! Roberto, empalmado cómo un burro, le acercó la polla al ojete de su hermana y le metió la punta. Sandra, que estaba cerca de echar por fuera, le dijo: -¡¡Toda, la quiero toda dentro de mi culo!! No era la primera vez que se la metían en el culo, ya que la polla de su hermano le entró con suma facilidad. -¡¡Duro, darme duro!! La follaron a lo bestia. No duró nada. Al venirle, antes de morder el cuello de Jairo, dijo: -¡¡¡Me cooorro!!! Del coño de Sandra salía jugo a presión. La joven temblaba, se sacudía y se deshacía en gemidos. A la media santa, viendo aquello, le andaban para dentro y para fuera el culo y el coño. Cuando Jairo puso a Sandra sobre la cama, Maira, se levantó de la cama, se acercó a su hijo, y le ...
... dijo: -Quiero correrme así, hijo, estoy muy cachonda. -¿Tan cachonda cómo para comerle el coño a Sandra? -¡El coño, las tetas, el culo, lo que me dé! Pero ahora follarme, quiero sentir a dos hombres dentro de mí. Jairo cogió a su madre en alto en peso. Estaba tan cachonda que al sentir cómo la polla de su hijo iba entrando en su coño le metió la lengua hasta la garganta. Después, sintiendo cómo entraban y salían las pollas de su coño y de su culo y viendo a Sandra espatarrada en la cama, le dijo a su hijo: -Quiero que os corráis los dos en su coño. Quiero tragar la leche de vuestras corridas y los jugos de la suya, quiero... ¡Ay qué voy a volar! ¡¡Ay qué me voy a correr!! Ya no dijo nada más. Se corrió cómo una loba. Su boca comió la boca de su hijo y sus uñas se clavaron en su espalda. Tuvo un orgasmo brutal. Al acabar de correrse la echó encima de la cama. Roberto, a punto de correrse, se echó sobre su hermana la folló y se corrió dentro de ella, al acabar fue Jairo quien se la metió y la acabó de llenarle el coño. Maira, la media santa, se metió entre sus piernas y le comió el coño con la leche de las dos corridas saliendo de él. A Sandra le dio tanto morbo, que acabó llenándole la boca con los jugos de una deliciosa corrida, diciendo: -¡Dios existe! La media santa, con los labios pringados de jugos, le dijo: -Y el demonio, bonita, y el demonio. Quique.