1. Esposa sexy devorada por viejo verde


    Fecha: 12/05/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: ale0808, Fuente: CuentoRelatos

    ... un poco oscuro. Al salir me topé con el primo de mi marido y él sorprendido.
    
    Me tomó de la cintura con las dos manos ante mi sorpresa total, exclamando “ai Ale creí que te habías perdido” yo casi paralizada sentí sus manos gordas sobre mi cintura y contesté riendo: “no ya vuelvo a la mesa je” él en vez de separar de inmediato sus manos las dejó caer un poco al punto de que su menique gordo acarició a penas el borde de mi bombacha. Sentí un escalofrío del miedo, y me alejé rápidamente, y él nuevamente quedó en perspectiva a mi culo mientras me dirigía nuevamente a la mesa. Luego de que el momento pasó mi miedo volvió a fundirse con lo morboso de la situación y el hecho de haber estado sola con ese gordo que moría por hacerme suya, en medio de la oscuridad. Esa noche cogía con ese gordo, a pesar de que en verdad era mi marido, imaginaba que era el gordo que me daba sin parar y tuve un orgasmo increíble.
    
    Este año nos mudamos con mi marido y los chicos a una casa situada en un barrio lindo y aparentemente a estrenar, sin embargo, al llegar me encontré con que era una casa arriba de otra construida en adición ilegal, por así decirlo. El locatario era un señor de pasados los 60 años con un aspecto un tanto baboso, algo regordete, medio calvo, con lentes y barba entrecana. Se trataba de un escribano viudo que alquilaba la unidad por haber fallecido su esposa ese año y la misma había sido ideada para vivir ellos dos. Todo a estrenar, era muy agradable a la vista. El señor ...
    ... vivía con su hija abajo y en el acuerdo resolvimos ir a pagarle el alquiler cada mes a su casa, asunto del que se encargaría mi marido fundamentalmente.
    
    El señor, nada más al verme deseó con toda su voluntad que cerráramos el contrato para que mi familia y yo vivamos ahí. Con el paso del tiempo fuimos conociendo al señor que se llamaba Roberto y parecía buena persona. El único pormenor era que se escuchaban repetidas peleas con su hija y gritos, ella lo trataba muy mal y al parecer lo culpaba de la muerte de su esposa y de habernos alquilado la unidad. Él era muy amable al saludar cuando me lo cruzaba, cosa que no me sorprendía, era un señor grande de aspecto algo abandonado y estaba sólo luego de fallecer su mujer y yo siempre llegada de trabajar muy tarde con prendas de oficinista ejecutiva que eran lo bastante sugerentes como para causar el deseo de cualquiera.
    
    Él, siempre ubicado, me miraba, pero se limitaba a saludar, podía sentir como disfrutaba oler mi perfume caro que emanaba de mí y mi pelo ondulado. Yo siempre me sacrificaba a oler su olor a viejo y aliento de hombre grande o su barba que me pinchaba un poco. Durante el invierno yo solía vestir con sandalias de taco alto, medias negras y vestido ejecutivo con tapado arriba. Mi conjunto de lencería combinado con una tanga de encaje y satén por detrás que se perdía entre mi cola, un corpiño grande que armaba mis pechos robustos en satén dorado con detalles delicados de encaje negro, muy bello y sugerente a la vez, ...
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