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Esposa sexy devorada por viejo verde
Fecha: 12/05/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: ale0808, Fuente: CuentoRelatos
... hace que den ganas de agarrarme los pechos en verdad. Y el vestido que llevaba ese día era de encaje y muy sexy, ajustado a mi cola y pechos, ese día vestía de esa forma ya que tuve reunión con ejecutivos y fui además en el auto. Esa mañana mi marido me encomendó dejarle la plata a Roberto para el alquiler ya que él venía muy tarde y ya estábamos al décimo día del mes, accedí sin problemas recordando la amabilidad de Roberto, aunque me dije “estoy demasiado sexy para entrar a la casa del señor este que cada vez que me saludaba me deseaba y me hacía sentir un poco nerviosa” Supuse que no sería problema y que quizás me halagaría verle disfrutar un poco de mi presencia. Así que al llegar me dirigí con ese propósito a visitarlo, iba muy perfumada como siempre y con una bijouterie muy linda que denotaba mi condición de mujer dulce y cristiana, una cruz de estrases colgaba en mi pecho desde una cadenita muy fina. Al costado del tirante de mi vestido se apreciaban los lunares de mis bellos y suaves hombros y el delicado bretel de mi corpiño, en contraste con lo grande del sujetador, prácticamente un listón de seda dorado, que realmente invitaba a ser deslizado y liberar mis enormes pechos. Mis medias recubrían lo largo de mis piernas suaves y terminaban en un delicado detalle de encaje tipo bucanera. Mi tanga cubría mi vagina depilada con una pequeña y delicada mohicana y se perdía atrás entre las nalgas con un triangulito de satén negro, sus tirantes rodeaban mi cintura ...
... sobre mis anchas caderas de forma muy delicada. Mis piernas, súper sedosas al tacto eran del ancho perfecto y finalizaban en mis sandalias finas de taco y muy delicadas también. Cuando me propuse a tocar timbre por primera vez a mi vecino locatario recordé que los chicos no estaban en casa porque iban de su abuela paterna. Así que ideé, luego de pagarle el alquiler a Roberto, encaminarme a hacer una comida rápida para mí y acostarme. Aquella noche hacía frio y tenía ganas de darle mismos a mi esposo para que me saque algunos sueños eróticos que tenía guardados en lo profundo de mi mente, aunque cristiana, muy calentona, por cierto. Al salir Roberto se le dibujo una sonrisa instantánea en su cara, y no salía de su asombro por encontrarse conmigo en vez de mi marido que acostumbraba a pagarle el alquiler, vestía como era habitual camisa pantalón de vestir y zapatos, se podría decir formal pero algo desprolijo, yo esbocé una sonrisa algo nerviosa mientras él admiraba toda mi presencia, se desesperó por abrir la puerta de reja sin despegar la vista de mi persona y me saludo muy despacio sintiendo el contacto y disfrutando el mayor tiempo posible de él, sentí nuevamente ese olor a viejo y su barba pinchar mi piel suave y perfumada, el contraste era muy alto. Me invitó a pasar con total amabilidad y haciendo ademanes súper caballerescos que me hicieron sentir bastante cómoda, pero a la vez consiente del por qué (yo era un fruto hermoso de ver y con el que cualquiera desearía ...