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Mi madre mi fetiche
Fecha: 19/05/2022, Categorías: Incesto Autor: AlonsoLima, Fuente: CuentoRelatos
Luego de coger a mi madre por primera vez, aprovechando que estaba ebria, tuve un domingo perturbador. Por la mañana estuvimos solos en casa y ella no mencionó nada de lo ocurrido, pensé que no se había dado cuenta, lo que me tranquilizó un poco. A medio día llegaron mi padre y mis hermanos del viaje familiar, almorzamos todos juntos. No podía ni ver directamente a mi padre ni hablarle mucho. Al final de la tarde volví a la ciudad donde estudiaba la universidad. Tres horas en el bus, sin poder sacar de mis labios y lengua el sabor de su culo y de mi verga la humedad de su vagina. Al llegar a mi cuarto me masturbé pensando en ella. Dormí en paz. Al despertar me volví a masturbar, me duché y fui a clases. El martes un par de amigos me dijo para ir, como de costumbre, al burdel de la ciudad. Acepté, pensando que tirarme una puta me quitaría ese deseo brutal que sentía por mi madre. Hacia las 7pm salimos. Como de costumbre fuimos al Siete y Medio, el burdel “caro y elegante”, lo pongo entre comillas pues un polvo (acto sexual) costaba en aquellos años el equivalente a US$ 4 o US$ 5 dólares, dependiendo de la puta y del tipo de servicio (anal incluido, un dólar más). Las putas eran relativamente jóvenes, seguro todas menores de 30 años, no lindas, pero algunas con cuerpos aceptables. No me sentí “en ambiente” y les dije a mis amigos que me iría al Siete, el otro burdel, a unos 300 metros de allí, caminando junto a la carretera. Se empezaron a reír y me jodieron por ...
... bizarro. El Siete era el burdel “barato”, el acto sexual podría costar el equivalente unos US$ 2 o US$ 3. Casi todas las mujeres que atendían eran putas muy viejas, por encima de 40 años seguro, incluso de más de 50 años. Descuidadas, feas y bizarras. Iban allí normalmente los parroquianos más viejos, personas mayores de 60, 70 incluso más años y, muy eventualmente, algún joven sin dinero para gastar en el Siete y Medio. El Siete era un burdel muy antiguo, de varios pabellones, absolutamente descuidado y con habitaciones en uso salpicadas entre muchas otras en ruinas. Di un par de vueltas y no encontré ninguna puta que me resultara siquiera apetecible. Cuando iba a volver al Siete y Medio, justo abrió la habitación frente a la que me encontraba, salió un señor de unos 60 años y pude ver a la puta que se instalaba en la puerta. Era muy parecida a mi madre, en estatura, color y forma de cabello y peinado, color de piel, también tenía un cierto parecido en el rostro (aumentado por la oscuridad y mi deseo). No tenía el cuerpo trabajado de gym que presumía mi madre, pero tampoco era gorda. Salvo la edad, perfectamente podría trabajar en el Siete y Medio. Sin preguntar tarifa me metí a su cuarto. Una vez dentro me dijo el precio en soles (unos US$ 2.5 al cambio de esos años). Estaba claramente sorprendida de tener un cliente tan joven. Incluso hasta satisfecha. No me hizo preguntas y me desnude mientras ella lo hacía. Cogió la palangana, la puso debajo de mi verga y la lavo, ...