1. Mi madre mi fetiche


    Fecha: 19/05/2022, Categorías: Incesto Autor: AlonsoLima, Fuente: CuentoRelatos

    ... incluso los huevos, algo que nunca habían hecho. Mientras lo hacía, a pesar del frío del agua, mi verga se erecto violentamente. Dejó la palangana a un lado, se arrodillo delante de mí y comenzó a mamarla con unas ganas que jamás había sentido en una puta. Recorría con su lengua y labios tanto mi verga como mis huevos.
    
    Al concluir, se acomodó en cuatro patas al borde de la cama y me dijo “cógeme hijo”, me puse de pie detrás de ella y comencé a cogerla con ansía, sin mayor indicación pasé rápidamente de su vagina a su culo, que siendo puta estaba absolutamente dilatado. Cambiamos de pose, unas cuatro o cinco veces, hasta que finalmente le llené el culo de semen.
    
    Me iba a levantar de la cama, como es la costumbre al concluir el sexo en un cuarto de burdel, pero ella me dijo “si deseas, quédate unos minutos acostado”. Acepté sin dudarlo, se recostó a mi lado, puso su cabeza sobre mi pecho e instintivamente comencé a acariciar su cabello con algo de ternura.
    
    - Sabes, hace muchos años que no tengo un cliente tan joven. Me sorprendió que vengas por acá y me sorprendió más que me escojas. No eres uno de los chicos misios (pobres) que eventualmente caminan por acá.
    
    - Pues quise conocer este local. Sólo una mirada de paso, pero te vi y no pude contener el deseo de entrar, me gustaste mucho y me pareciste una mujer sensual.
    
    - Y bueno, es extraño y no me quejo. Fue muy rico para mí, aunque no te diste cuenta, llegué al hacerlo contigo y eso no me ha pasado en muchos ...
    ... años. Supongo sentir tu piel joven me hizo sentirme bien y plena y disfrutarlo así.
    
    Me quede sin palabras unos segundos, quizás un par de minutos. Ella igual. No decía nada, mientras tanto, sólo acariciaba su cabello. Continué.
    
    - Para mí fue muy rico estar contigo. No imaginas lo bien que lo pasé. Siempre es como una obligación de la chica con la que estoy, pero ahora sentí que era más que eso.
    
    - Si eras más que un cliente normal, eres joven y tras la sorpresa de que ingreses a mi cuarto, incluso sin preguntar el precio y aún sin haberme pagado, fue delicioso para mí.
    
    Intente levantarme para pagarle. Ella se rio y me dijo, “no te voy a cobrar. Hace muchos años que no llego con un cliente y no voy a cobrarte ahora”. Siguió acostada sin decir nada, mientras yo continuaba acariciando su cabello.
    
    Estuvimos así muchos minutos. Ella en paz, yo pensando en ella como si fuese mi madre. Finalmente, cuando salí de la habitación y busqué a mis amigos, ya se habían ido. Tomé el colectivo de regreso a la ciudad y me fui a acostar feliz.
    
    Ese fin de semana no regresé a mi ciudad. El sábado me aventuré a ir solo al burdel. Tomé el colectivo donde siempre. Llegué y fui directo donde ella. Estaba parada en su puerta, me vio y sentí que sonreía. Ingresé, sin preguntar y cuando le quise pagar no aceptó. Volvimos a tener un sexo que fue delicioso para ambos. Ella podría ser mi madre y yo pensando lo era.
    
    Al concluir. Nos volvimos a acostar e intercambiamos algunas palabras. ...