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Teletrío
Fecha: 19/05/2022, Categorías: Sexo en Grupo Autor: laGente, Fuente: CuentoRelatos
-¿De verdad no me crees? -Imposible, le decía -¿Por qué? Me preguntaba -¿Por qué estarías aquí? Le seguía insistiendo -¿Necesito decir la razón? Culminó con esa mirada candente, comiéndome con sus ojos de pies a cabeza. Con 22 años, recién después de la ducha, con los ojos hinchados y sintiendo mi cuerpo de manera estrepitosa, disfrutaba, siendo interrogado de nuevo, de pie desde la orilla de la cama, no por no haber escuchado, sino porque, me calentaba infinito su manera de mirarme al pensar que no le creía. La excitación me empezaba a envolver y mi cuerpo lo iba sintiendo con cada respiración. Antes de que me preguntara, la miré muy caliente, con esa sonrisa en la cara: -¿De verdad no me crees? Insistió con mirada sospechosa, esta vez, levantándose de la cama, dejando entrever sus enormes tetas. -Absolutamente no. Le dije, a pesar de creerle todo, pero podía oler hacia donde iba. -¿Acaso crees que una cincuentona como yo no puede conseguir pareja y rehacer su vida de nuevo? En este punto, ya podía ver su cintura, sus talones, sus hombros, su cabellera pelirroja. -Ya te dije ¿Por qué estarías aquí? Me quiso agarrar la verga y me alejé para verla caminar en cuatro hacia mí. Su piel canela brillante, manos pequeñas, hombros relajados que demostraban un semblante de experiencia; mirada intensa y unos labios que, luego de besar, te dejaban boquiabierto. Mientras se acercaba sensual y tranquilamente, sentía su olor a caliente, quería comerme ...
... otra y otra vez. Me miró entendiendo el juego. Así, al otro lado de la cama, me miró decidida a perdernos en nuestros cuerpos de nuevo. Se puso en cuatro y sensualmente agachó su tronco y pecho, hasta tocar sus tetas con la cama y quedar con su cola parada moviéndola de lado a lado, como suplicando por mi pene en su culo. En aquel momento, con mi verga en el punto preciso para que me recibiera en su boca, Nené, la tía de mi tío, escupió sus dedos y empezó a humedecer su vagina. Desde los pies de la cama, la observaba. Escupí mi mano y la pasé por mi glande. Empecé a acariciar mi cabeza, lentamente. Rozaba con mi pulgar y mi dedo índice la punta de mi pico. Miré a Nené y cuando estuve seguro que nuestros ojos estaban en contacto, junté saliva y la dejé caer hasta que llegó a mi verga. Nené soltó un gemido que me hizo estremecer. Ella se seguía mojando, esta vez, oscilando su cola aún más lentamente, enseñándome lo que sería mío. En mitad del camino, volvió a escupir, esta vez su otra mano y empezó, como si fuera el contorno de su boca, a acariciar su fenomenal culo. Verla acariciar su cola me hizo mojar como nunca antes. Tenía unas ganas tremendas de reventar en semen. Pero sabía que podía contenerme y aguantar. No dejó de caminar en cuatro hacia mí. Su boca estaba cada vez más cerca de mi cintura y de todo mi ser. Recordé la primera vez que nos vimos: su sonrisa hizo que me perdiera en todas sus historias. Ahora, a menos de 20 centímetros, nos encontrábamos ...