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Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa: Fin
Fecha: 21/05/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
Sergio se vistió y bajó con calma a desayunar. Su madre ya le había calentado la leche y tenía listo el cola-cao. Se sentó junto a ella después de darla un beso, como si nada hubiera pasado el día anterior, aunque al hijo algo le molestaba en su conciencia. —He ido al baño y estaba allí la tía, se había ido a duchar a ese para no despertarte con el ruido. Por cierto, mamá —Sergio creía que debía una disculpa a su madre. Lo del día anterior había estado fuera de lugar y por mucho que hubiera sido el momento más extraño y lascivo de su vida, ella era su madre — ayer… no sé qué pasó. Supongo que estaba demasiado a gusto y… —Tranquilo, cariño, no te preocupes, creo que es algo involuntario, a los hombres os puede pasar sin que sea apropósito, no le des más vueltas. —Ya, pero con vosotras… que no sois unas cualquiera, sois mi familia. —Nada, olvídalo, de verdad. Como si no hubiera pasado. Estate tranquilo, por mí no hay ningún problema, te lo digo en serio. —puso la mejor sonrisa de la que disponía, aunque poco convincente, seguía bastante inquieta— Tomate el desayuno anda. Las palabras de Mari en parte eran ciertas, no sentía que su hijo hubiera hecho nada mal. Ellas se habían quitado los bikinis, y un hombre con esos cuerpos delante “no estamos nada mal… Carmen tiene razón. Le puede pasar a cualquiera ¿no?… seguro que sí”. Al de pocos minutos escucharon ruido en las escaleras, era Carmen que bajaba aseada aunque todavía con fluidos de su sobrino en el ...
... interior. Dio dos besos a cada uno y cogió el café para prepararse una taza. —Os tengo que dar una noticia. —los dos la miraron— Pedro viene hoy, llegará a Madrid esta mañana y coge un vuelo hacia aquí cuando pueda, a la tarde más o menos estará en casa. Mari lo recibió como un jarro de agua fría, un golpe duro de realidad. Se encontraba tan a gusto con su hermana y con su hijo, que no tenía ninguna gana de que alguien se entrometiera y menos de volver a casa. Sin embargo, así era, su cuñado volvía y ella… “No pintamos nada aquí” pensó rápidamente, en su cabeza la “Mari de casa” que yacía amordazada se comenzaba a erguir. Por mucho que su hermana insistiese, la comodidad que sentía se iba a diluir como el azucarillo en el café de Carmen, “no quiero estar de prestado”. —Entonces, será mejor que me… —Cielo —cortó Carmen a su hermana—, sé lo que vas a decir, pero te puedes quedar sin ningún tipo de pega. —Y tú sabes… —devolviéndole la sonrisa— que no quiero aprovecharme de tu hospitalidad, es momento de que estéis tranquilos tú y tu marido. Además puede que sea bueno para vosotros. —No te aprovechas. Tu hermana te acoge con los brazos abiertos los días que quieras… quédate Mari… —la sonrisa se esfumó y casi sonaba a ruego. Aunque la hermana morena negó con la cabeza, su mentalidad comenzaba a transformarse en la habitual. —Muchas gracias, cariño, de corazón. Pero prepararé mis cosas y marcho, de verdad, Carmen, no te sientas mal, me lo he pasado de maravilla, no te ...