1. Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa: Fin


    Fecha: 21/05/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... puedes hacer a la idea de lo que he disfruta. Pero también tengo que volver con mi marido y con mi hija. Ahora a la mañana me voy a comprar un billete de autobús.
    
    Carmen sabía que no había vuelta atrás y no se iba a dedicar a discutir con su hermana las últimas horas que pasarían juntas. Por mucho que no compartiera su idea, la entendía.
    
    —Te pago el autobús —levantó el dedo viendo que Mari iba a hablar y añadió— ni un pero o me enfado, te lo digo muy en serio. Tú me trajiste el coche, déjame compensarte pagándote el autobús al menos.
    
    —Tía, no hace falta —saltó Sergio que se mantenía en silencio escuchando a las dos mujeres—. Mamá, podemos volver juntos en mi coche.
    
    —¿Cómo? ¿No ibas a quedar con tus amigos?
    
    —Sí, pero vendré en otro momento, o el año que viene. No pasa nada, así ahorro a la tía un dinero, a ti un viaje pesado y además… no sé… podemos seguir disfrutando de lo que me queda de vacaciones en casa.
    
    —No, cariño, no… tú quédate y pásatelo bien, no vengas por mí.
    
    Sergio que estaba junto a su madre, miró a su tía y esta le asintió sabiendo que estaba haciendo lo correcto. Iba a perder el tiempo precioso con Carmen, aunque ella lo entendía. Además que con Pedro en casa, poco podrían hacer, quizá si fueran a casa de la abuela y allí desatar su pasión, pero era algo arriesgado.
    
    Sujetó la mano de su madre y mirándola a los mismos ojos azules que las dos mujeres heredaron, le dijo.
    
    —También me lo paso bien contigo. Mira que no tengo veranos para ...
    ... volver, seguro que la tía quiere que vuelva cuanto antes —la miró con una sonrisa pícara y esta le contestó.
    
    —Cuando quieras, tienes mi puerta abierta. — “la de casa y la de…” acabó pensando Carmen.
    
    —Si lo dices en serio… y no te importa… acepto. Hacemos las maletas y marchamos.
    
    Se levantó y dio un beso a su madre en la mejilla mientras esta lo recibía con los ojos cerrados. Suspiró siguiendo con la mirada como el joven se perdía por las escaleras y escuchó la voz de su hermana.
    
    —Tienes un hijo… que no sé cómo calificarlo
    
    —Ni yo.
    
    Ambas le miraron como embelesadas y en unos segundos volvieron a charlar de cosas mundanas que tanto les apasionaban.
    
    Pasaron la mañana entretenidas mientras hacían las maletas. La tía les preparó a ambos dos bocatas para el camino y ayudó a bajar las maletas hasta el coche. La despedida fue breve, unos besos y un abrazo entre hermanas más que largo. Aunque cuando Sergio cargaba la última maleta, su tía le comentó que entrara un momento, su madre asintió y se metió en el coche para esperarle.
    
    Pasaron la puerta de casa y sin decir nada, llegaron a la cocina donde estaba el monedero de Carmen, de allí sacó cincuenta euros y se los acercó.
    
    —Casi se me olvida, esto como siempre es para ti.
    
    —Sabes que no me gusta cogerlos, tía.
    
    —Quizá esta vez, te entienda… igual te sientes un poco prostituto… —de las últimas bromas que se hacían.
    
    —Un poco… —le siguió la gracia.
    
    —Toma. —Carmen acabó metiéndole el dinero en el bolsillo ...
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