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Una hija rebelde y un padre severo
Fecha: 22/05/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
... de 180 grados. —¡Andaaa! Sabía que mis besos gustaban a los hombres, pero no sabía que los volvía locos. Gregorio la volvió a besar en la frente y le dijo: —Qué descanses, hija. —Te quiero mucho, mucho, mucho, papá. —Y yo a ti, hija. Mi amor por ti no tiene límites. Al llegar a su habitación, Gregorio levantó el teléfono, marcó un número, y una voz, le dijo: —¿Ya te decidiste, Gregorio? —Sí. ¿Que tengo qué hacer? —Te mandaré por fax las cosas que necesitas y las palabras que tienes que decir. Más debo de advertirte una cosa, una vez que empieces tendrás que hablar con ellos y te pondrán una condición para que tu hija vuelva a ser la que era. —Cumpliré esa condición. —Más te vale, de lo contrario perderás tu alma y tu hija seguirá cómo está. Tres días después. 12.30 de la madrugada, Al acabar el ritual, Gregorio, fue a la habitación de su hija vestido con la túnica roja, se la quitó y se quedó en pelotas. Judith, dormía, la besó en la frente y despertó. —¿Qué pasa, papa? Gregorio encendió la luz de la lámpara de la mesita de noche, Judith vio a su padre desnudo y empalmado, sonrió y le dijo: —¡Uyyy que salido me viene el diablillo! Gregorio, serio cómo un palo (la condición que le impusieran para que su hija volviese a recuperar la movilidad era que copulara con ella), besó a Judith con lengua. Luego le quitó la camiseta y rindió pleitesía a sus tetas, unas tetas redondas, grandes, con bellas areolas color carne y pezones ...
... gordos y grandes, le rindió pleitesía con besos, caricias, chupadas y lamidas... De las tetas bajó a su ombligo, después le quitó las bragas y el pañal y le comió el coño, un coño rodeado de vello rubio... Le lamió los labios vaginales, se los chupó, le folló la vagina con la lengua, le levantó el culo con las dos manos y le lamió el ojete y el periné, luego pasó su lengua desde el ojete al clítoris y lo chupó y lo lamió. Judith, exclamó: —¡Papá!¡¡Siento tu lengua!! —Disfrútala, hija. —¡Es un milagro! —Algo parecido, hija, algo parecido. Judith sabía que su padre había hecho algo para que volviera a recuperar la sensibilidad, pero no hizo preguntas, estiró los brazos y le cogió la cabeza con las dos manos... Sintió como su coño se mojaba, como sus pezones se ponían duros... Pasados unos minutos, levantó la pelvis y se vino en la lengua de Gregorio, diciendo: —¡¡Me corro, papa!! Gregorio siguió los movimientos de la pelvis sin separarse ni un segundo del clítoris. Al acabar de correrse y echarse su padre a su lado, le llevó las tetas a la boca y le dijo: —Cómelas, papá, necesito que me las comas. Gregorio, empalmado a más no poder, comiéndole las tetas a su hija, le metió dos dedos en el coño y la masturbó, Judith, le cogió la polla y se la meneó... Al rato se corrían los dos, aunque antes le dijo Judith a su padre: —¡Córrete conmigo, papa! Gregorio le llenó la mano de leche a Judith y ella le llenó a él os dedos de jugos. Luego, Judith se lamió ...