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Patricia, cuando follaba, era de pocas palabras
Fecha: 25/05/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... gemidos, le tiré de los pelos, su cabeza se echó hacia atrás y le comí la boca mientras la follé con fuertes embestidas. No tardó en volver a gemir. Al follar no hablaba, era cómo si todos sus sentidos estuvieran puestos en alcanzar el orgasmo. Una de las pocas veces que lo hizo, fue para decir: -Azota mi culo. Cambié el ritmo de la follada. Le daba una palmada en una cacha: ¡Plas!" y se la clavaba con fuerza hasta el fondo: Luego en la otra: "¡Plas!", y se la clavaba de nuevo. Le daba en las dos cachas: "¡Plas, plas!", y doble clavada hasta el fondo. De nuevo, a los siete o ocho minutos, su respiración se aceleró, sus gemidos subieron de tono, su coño apretó mi polla y se corrió cómo un río cuando desemboca en la mar, a lo grande. Mi idea era seguir con sexo anal, pero cuando acabó, me dijo: -Quiero que te vengas dentro de mí. Sus palabras me excitaron aún más de lo que ya estaba, la follé de nuevo a romper, y en un minuto, o dos, le llené el coño de leche. Al acabar de correrme quité la polla y le lamí el coño. Patricia giró la cabeza y me miró cómo si fuera un bicho raro. -¡¿Qué haces?! -Te como el coño. -Pero, pero tu leche... -¿Quieres que lo deje? -Para nada, sigue, sigue. Al rato comenzó a gemir de nuevo. Paré de lamer y le acaricié el coño, ...
... el periné y el ojete con el glande. Me vio venir, pero no dijo nada, como ya dije, al follar era de pocas palabras. Al meterle la puntita mordió el canto de una mano. Se la quité, le di un par de azotes sin fuerza y volví a frotar la polla desde el coño al ojete... Le volvía a meter la puntita, la sacaba, azotes y de nuevo el recorrido. Así estuve jugando con mi polla, metiendo el glande cada vez un poquito más hasta que Patricia metió el glande con un golpe de riñón. Ya no lo volví a quitar... Apretada a más no poder y sin dejar de darle palmaditas en el culo, la fui metiendo milímetro a milímetro hasta que llegó al fondo. Tiempo después, cuando ya le follaba el culo cómo si fuera el coño, volvieron los gemidos. Era el momento de agarrarle las tetas y parar de follar su culo. Paré y ocurrió lo que esperaba, Patricia ya estaba cachonda y me folló la polla con su culo. Aquella visión de mi polla entrando y saliendo de su culo, junto a sus gemidos, hicieron que en un par de minutos se lo llenara el de leche. Fue sentir mi leche dentro de su culo y comenzar a correrse. Sus manos se aferraron a las sábanas, su ano apretó mi polla y los jugos de su coño la anegaron. Esta vez se sacudió y tembló, pero no dijo ni: "Esta boca es mía", Patricia, cuando follaba, era de pocas palabras. Quique.