1. Andanzas y devaneos de un empleado de telecomunicaciones


    Fecha: 27/05/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Thotem, Fuente: CuentoRelatos

    ... verdad es que es una hembra muy brava y parece que pide polla a gritos — dijo el camarero.
    
    Seguí bebiendo, el camarero me invito a otra copa y fue a sus quehaceres. Ella me miraba disimuladamente, yo respondí a sus miradas, pasaron a ser intensas. Como quien no quiere la cosa se acerco a la barra a pedir bebida.
    
    — Veo que os lo pasáis bien, por cierto bonito vestido, te queda bien — dije en un primer acercamiento.
    
    Llevaba un vestido negro ceñido, con escote, se transparentaba algo con los focos del local por lo cual dejaban entrever un culazo entangado.
    
    — Gracias, el negro me gusta mucho, siempre realza.
    
    — Te invitó a una copa — dije
    
    Conversamos, no dejé de adularla, vi que tenía la marca de un anillo, aunque no lo llevaba, las amigas suyas venían a incordiar, querían ir a la discoteca, ella no vacilaba y les dijo que ya iría. Por fin se fueron, el camarero me miraba con complicidad y hacía signos de mansturbación con una de sus manos, le devolví la sonrisa. Ella se fue al lavabo, con paso largo intermitente intentando dar garbo, aunque sus zancadas eran desordenadas. Había dejado el bolso en la barra, saqué su cartera, salieron fotos de adolescentes, una chica y dos chicos, junto a ellos un hombre de cara babosa a medio afeitar, ella en medio. Su documentación ponía que se llamaba Rosa Heredia y tenía 46 años de edad. Volvió, volví a pedir bebida, charlamos, hablamos de gustos personales, los suyos eran ver la tele, los programas del corazón, los realitis, ...
    ... junto con las revistas de los famosos, lo cual se le notaba ya que hablaba con mucho entusiasmo de los famosos y la gente de la farándula, estaba locuaz, debido al efecto de la bebida. Dejé caer mi cartera al suelo, me agache, cuando recogía la cartera mi cara estaba a la altura de sus muslos, ella abrió las piernas, me dejo entrever un tanga con transparencias. Me vi triunfador. Dije de salir a fumar un pitillo, salimos. Una vez en el aparcamiento al lado del local la morreé con ganas, fue receptiva, olía a perfume barato y su boca tenía gusto a carmín mezclado con alcohol. Sospesé sus pechos, eran grandes y de buen tacto, no tarde en pasar la mano bajo la falda, le aparte el tanga y metí dos dedos directamente. Chorreaba. Ella me puso la mano en la bragueta. Sin más dilación dije de ir al hotel. Estaba dubitativa, me dijo, que a sus 42 años (4 menos que en su documentación) no podía ir como una joven. Le dije que esperara fuera, que tranquila, iría a pagar las consumiciones y después al hotel. Accedió. Entre a pagar el camarero riendo me dijo:
    
    — Llevas la cara llena de pinta labios, ja,ja, ja
    
    — Y en ya sabré a que sabe su coño — conteste
    
    — Está a punto la hembra, por lo que veo — dijo el camarero.
    
    — Su coño es mantequilla, y voy a consumirla sin dilación — dije en tono chulesco.
    
    El hotel estaba cerca, entramos, ella se mantuvo algo desapercibida ante el conserje poniéndose algo distante al lado del ascensor. El conserje me dio las buenas noches y que tuviera ...