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¡Ayúdame! Cógete a mi madre
Fecha: 02/06/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
... tuve que huir de mi marido! CA: ¡Que lola eres! R: Que cosa dices, déjame prepararme en el baño. Al parecer Regina sabía a lo que iba, se fue al baño mientras yo comencé a desnudarme para sorprenderla, pero el sorprendido fui yo, cuando esa madura salió con unas medias de seda color blanco, un ligero y un cubre pezón, no traía tanga ni trusa, me mostraba todo su peluche, ¡pero no pude evitar desearla! CA: ¡Mamacita!! ¡Ven nena, ven! R: ¡Que pitote, déjame comeré! Regina comenzó a darme una tremenda mamada, su boca era una verdadera aspiradora, nadie me lo había mamado con tanta desesperación como ella, parecía que no comía en años, su lengua se movía muy rico, su boca se abría lo más que podía para introducírsela, ella solita se empujaba a mi tronco ahogándose para luego sacarla de sopetón y beber mi néctar! R: ¡Que rica verga, uhm, uhm!! CA: ¡Ah!! ¡Si mamita, uhm!! R: ¡Mi marido no me deja comer así! CA: Pobre estúpido, ¡no sabe lo que se pierde! Regina seguía mamándome como aspiradora, yo con mis dedos apretaba su clítoris y la llenaba de saliva para empezar a estimularla. No podía más así que la acosté con fuerza en la cama, ella abrió las piernas y sin más me clavé dentro de su guanga vagina. Mis movimientos eran rápidos, nuestras lenguas se enrollaban de lujo, sus manos apretaban mis nalgas, yo mordía sus pezones enormes y obscuros, ella movía en círculos su cadera, que rico se devoraba ¡toda mi verga! R: ¡Ah!! Mas, así que ...
... rico, ¡ah!! CA: ¡Que mujer!! R: Métemela papi, así, ¡no pares!! Le levante las piernas y mientras me acariciaba la cara con sus pies cubiertos de seda, me empujaba como loco, sacándosela y metiéndosela fuerte, el ruido de mi pelvis chocando en sus nalgonas, era fenomenal. CA: Que rico te comes mi verga, uhm, ¡apuesto que tu marido no te parte como yo! R: ¡No!! Él no sabe coger, ¡pero aun así me engaña el infeliz! CA: Pues ay que darle su merecido, toma, ¡toma mi verga! R: ¡Oh!!! ¡No pares, que rico, uhm, ah!! Me acosté en la cama y la cargue para que se tambaleara encima mío, Regina no me decepciono, sabia como moverse, se hacía para adelante y luego se dejaba caer fantástico, le apretaba sus nalgas, le mordía las tetas, yo también me movía a su ritmo, ella me tenía gimiendo como loco. CA: ¡Muévete que rico uhm!! R: ¡Aúlla papito, uhm, ah!! CA: ¡No mames que rico coges! R: ¡Soy tuya pa, soy tuya! Que cogida nos estábamos dando, me senté en la cama y esa señora se daba tremendos sentones despareciendo mi verga en su pucha. La puse acostad de ladito, le levanté una pierna y se la metía despacio mientras le apretaba los pezones y le mordía el cuello, ¡ella se movía tan rico que me tenía viendo estrellas! Una y otra vez, mi verga ya estaba toda mojada, esa madura ya se había venido y había mojado todas las sabanas, yo aún estaba duro y quería seguir cogiéndomela así que la puse de perrito. Abrí su tremando par de nalgas y la penetré con ...