1. El placer sexual es algo sin razonamiento ni lógica


    Fecha: 02/06/2022, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Juancakent, Fuente: CuentoRelatos

    ... antes de dar un próximo paso. Ya se había hablado de que los tres sabíamos el motivo de esa cita. Pero, el como tercero. No quería hacer nada que la hiciera sentirse incómoda ni como objeto de placer de un desconocido.
    
    Todo empezó a llevarnos a una irrealidad que nunca imaginé. Carmen fue al baño para ponerse "cómoda". Gracias por la oportunidad que me das de ser ese amigo íntimo que buscas. Nunca me imaginé que tu esposa fuese tan hermosa. Espero sepas valorar lo que tienes. Ya sabía que esa ida a ponerse cómoda era un momento especial para ella.
    
    Ya sabía Nicolás que necesitaba un minuto de privacidad para preguntarle a ella que había decidido. Solo quiero pedirte un regalo, sé que puede ser la última vez que hagamos un trío. Quiero disfrutar de tu ninfomanía y que te dejes llevar por tu rol de hembra. Cuando regreso le hice un guiño, señal que ella había dejado de lado los valores de una sociedad pacata y me fui al baño. Me tomé un tiempo más extenso para que mi esposa entrara en confianza, sabía que una conversación con quien iba a tratar de seducirla ya en forma directa para darle a conocer sus intenciones. Era sádico, su mayor placer era poder contemplar a una hembra hermosa entregada a gozar del sexo, compartíamos el hecho que una violación consentida es un regalo.
    
    Otra sorpresa. Al llegar al living mi esposa estaba montada sobre las piernas de él. Su vestido plomo en su "lugar" mantenía ocultos sus senos, pero la falda era sostenida por las manos de Nicolás a ...
    ... la altura de su cintura. Sus piernas dobladas sobre el sofá, llevaban un movimiento que acompañado de gemidos, era una cabalgata. Me detuve a contemplar como ella se tragaba un pene grueso y en cada penetración ese gemido era producto del placer que sentía al tragarse ese pene. Me acerque para apoyarme en su espalda y sacarle el sostén mientras me desnudaba para apoyar mi miembro en su espalda.
    
    Me das un segundo, dijo Nicolás. Y guiñándome un ojo le dijo. Puedo invitarte al dormitorio? Hay algo que me gustaría mostrarte y saber qué te parece. Dentro de todas mis condiciones, la principal era que ella determinaría los límites. Solo iba a entregar a mi esposa a quien supiese ganarse su confianza. Y si sabía hacerla sentirse deseada sexualmente, ella iba a poner los límites. Una sorpresa tras otra, ya sabía de nuestra intimidad como pareja y que no había límites para gozar su rol de sumisa. Ese primer paso estaba dado hacía mucho tiempo. Se excitaba con mi sadismo y sabía despertar mi brutalidad de macho dominante. Solo yo sabía su secreto, entregarse a gozar el placer prohibido. Abuso sexual, violación consentida. Me fumé un cigarrillo mientras esperaba reunirme con ellos, previamente habíamos acordado que, si ella aceptaba su invitación a estar más "cómoda", se habría sabido ganar la confianza para hacerla sentirse relajada con él. Lo que observe me dejó perplejo. Nunca me lo había imaginado, a pesar que ya era una cita más y posiblemente el último trío.
    
    Nicolás estaba ...