1. La historia de Ángel, solo era un muchacho (40)


    Fecha: 03/06/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos

    Cuando desperté, la mortecina luz de un día nublado alumbraba débilmente la habitación, permanecí un momento pensativo, orientándome hasta darme cuenta del día en que vivía. Domingo, y entendí que Álvaro siguiera tendido a mi lado, luego fui recordando el pasado día y rememorándolo todo.
    
    Seguía en su placentero sueño y hasta sonreía por un agradable sueño que quizá tuviera en la mente. Yo estaba cubierto solamente con un ligero edredón de tela blanca y mi delgado pijama, él como lo recordaba del momento de haberse metido en la cama, solamente con el slip de rayas verticales azul claro y blancas.
    
    Admiré su varonil cuerpo y el hermoso perfil de la romana nariz. Ahora me daba cuenta del aspecto aristocrático que Álvaro derrochaba a raudales. Volví a cerrar los ojos y me quedé traspuesto, hoy no tenía prisas y tampoco tenía ganas de levantarme.
    
    El ligero movimiento de algo moviéndose a mi lado me sacó del letargo. Tenía su hermoso rostro a escasos centímetros del mío. pero solo podía enfocar con precisión sus ojos.
    
    -Bésame. -exclamó rompiendo la magia. -Será mejor que lo haga yo para despertar al bello durmiente. -bajó la cabeza y me hizo perder la visión que tenía al pegar sus labios a los míos, cuando se hubo separado, después de unos segundos de deslizar las suaves pieles una sobre otra, pude responderle.
    
    -Llevo despierto mucho tiempo.
    
    -No hables, solo bésame como te pido. -volvió a poner en contacto nuestras bocas a la vez que me subía el faldón de la ...
    ... chaqueta para colocar una mano sobre mi tetilla jugando con ella entre sus dedos.
    
    -¡Ohh, Álvaro! ¿Que te sucede hoy?
    
    -Deseo amarte, ¿sabes el aspecto tan dulce que tienes? -se elevó y metió los dedos en mi cabello enredándolo, y luego se colocó sobre mi aplastándome, y siempre entre sonrisas besándome repetidamente la cara.
    
    Elevó el pecho para tener fácil acceso a los botones de mi chaqueta y los fue desabrochando, ese acto unido a la erección de su pene sobre mi vientre me demostró con claridad las intenciones que tenía. Cuando dejó mi pecho descubierto lo rozó ligeramente con los vellos del suyo haciéndome cosquillas, mi sonrisa le animó a repetir su acción hasta lograr que los pequeños pezones se me pusieran duros.
    
    -¡Ohh! Álvaro, estas loco. -coloqué mis manos en su nuca y cuello y lo atraje hacía mí para morderle el labio inferior.
    
    -Te deseo Ángel, ¿puedo…? cerré su boca apretándola contra la mía y ofreciéndole la lengua en un mudo consentimiento a lo que no terminó de pedirme.
    
    Álvaro era así, pedía permiso para tomar lo que era suyo y le pertenecía. Conseguí meter la mano por la cinturilla del slip para cogerle el pene, lo tenía duro y potente, húmedo de presemen. Con dificultad se lo acaricié deslizando el cuero y sacándole la cabecita.
    
    -La tienes muy dura. -reí con cierto jolgorio y sentí un impulso de sangre bombeándole la verga endureciéndosela más aún.
    
    -Tu la pones de esta forma. -le veía muy excitado y nervioso intentando retirarme la ropa, se ...
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