-
Seducida por sus piropos
Fecha: 04/06/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: ClauMar, Fuente: CuentoRelatos
Hace tiempo que no escribo nada porque mi vida cambió y ya no me resulta fácil sentarme a escribir, pero decidí que esta historia debía publicarla. Esta publicación también es de mis épocas de adolescente. Les recuerdo algunos datos sobre mí, me llamo Claudia, delgada de cabello largo, ensortijado y negro, 1,65 m, y mis medidas 92-57-90, y para los que leyeron mis antiguas publicaciones saben de chica me atraían más los maduritos que los chicos de mi edad. Mi cambio físico de niña a mujercita se hizo muy evidente cuando cursaba el tercer año de la secundaria, en realidad esos cambios de contextura femenina al principio me incomodaron porque no estaba preparada para ello ya que de pronto empecé a ser piropeada y que me alaben determinadas partes de mi cuerpo. Eso fue solo al principio, cuando asumí que les gustaba a los hombres empecé a aceptarlo, al fin y al cabo era algo normal de la vida. Como les decía me sentí incomoda al principio pero mucho más con mi primer piropo… fue al mediodía yo regresaba sola de la escuela siempre volvíamos caminando del colegio con mis compañeras, pero ese día me atrasé en la salida y caminé sola a mi casa un señor mayor al pasar al lado de él me dijo: “Quisiera ser agua para poder rozar tu cuerpo cuando te duchas” Me sentí turbada… incomoda… molesta ya que no entendía como ese señor que podría ser mi padre me decía eso, empecé a cruzarme varias con él pero solo me piropeaba cuando estaba sola cuando estaba acompañada sus ojos me ...
... miraban como devorándome. El tiempo fue pasando y empezaron a gustarme sus piropos, pero lo que más me gustaba era que sus piropos no eran repetitivos, siempre tenía uno nuevo para mí, adulaba mi cuerpo y eso empezó a gustarme y yo sonreía cuando lo hacía. El tiempo pasó y terminé mi secundaria, y con ello mis cruces con “mi caballero enamorado” pero durante mi último mes de clases no lo vi y el no pasar más por su casa hacia que no volviésemos a vernos. Igualmente intenté ver si podía volver a cruzarlo varias veces pasé por su casa pero no lograba verlo. Podría ser mi padre, pero el no verlo me obsesionaba, tenía alrededor de 40, fachero, elegante, alto 1,80 cabello castaño con algunas canas cuerpo musculoso lo que lo hacía por demás interesante Un sábado a la mañana fui a una clínica, a cuidar a la mamá de Karina, una amiga mía, la mamá había sido operada el día anterior, estuve con ella toda la mañana y luego me reemplazaría Karina y a la noche se quedaría su tía… me quede con ella hasta las 18 h., cuando terminó el horario de visitas a las 18 h, ella se quedaría a cuidarla hasta que llegase su tía a las 22 h que pasaría la noche con ella. Salí de la clínica y entre a mirar vidrieras en un en shopping. Llevaba mi cabello negro suelto, maquillados mis párpados, labios con un rouge rojo pálido y con cadenita de oro con una medallita que me había regalado mi abuelo. Tenía puesta una remera roja con breteles y escote recto que si bien no mostraba nada lo ajustado de ella ...