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Tercera vez: Tarde de lluvia
Fecha: 04/06/2022, Categorías: Gays Autor: Desireux, Fuente: CuentoRelatos
La tercera que tuvimos sexo, fue la primera vez que lo invité a mi departamento; recuerdo bien, que la tarde amenazaba con lluvia; un gris denso cubría el horizonte, el aire soplaba intenso y frío, haciendo el ambiente muy íntimo; el ansia me desbordaba, había planeado y deseado tanto aquel encuentro; quería asaltarlo con una sorpresa, y lo primero que se me había ocurrido era esperarlo desnudo; acto, que prácticamente me ponía un letrero en la frente de, "cógeme". Ambos sabíamos de que iba el encuentro; se la había pasado previamente, argumentando todo lo que me iba a hacer, imaginación le sobraba, y eso me había excitado de sobremanera, me lo imaginaba tomándome por las nalgas, poniendo su verga dentro de mí, haciéndome suyo a su manera y a su voluntad; la expectativa de aquella cita era alta, y yo, tenía que estar a la altura del encuentro. Golpearon a la puerta, supe que era él, mi pulso se aceleró, mi nerviosismo era notorio, abrí la puerta, entró y al verme desnudo, dudo unos segundos a causa de mi desnudes, quizás esperaba una charla o ir más despacio; viendo lo que había, fuimos directo al grano; me rodeo el cuello con su húmeda boca, chupando despacio, me tomo por las nalgas y deslizó un par de dedos hacia mi esfínter, lo frotó con las yemas, buscando entrar, acción imposible de ejecutar, por la falta de lubricación, pero él no desistió, sus intentos me prendieron más; lamió y chupo mis pezones; mi erección se hizo manifiesta; desesperado luchaba por sacarle ...
... la ropa; desabotoné su pantalón, una vez conseguido esto, lo puse de espaldas a la pared, le saque la camiseta y le baje el pantalón hasta los tobillos junto con la ropa interior, su erección emergió plena, ofreciendo a la vista todo el esplendor de su hermoso pene; me hinqué, lo acaricié y deslice su prepucio, dejando su glande al descubierto, tornado de un color levemente morado; por la uretra se filtraba un líquido viscoso y transparente, chupe suavemente, estaba dispuesto a comerme esa verga, antes de ofrecerle mis nalgas; la saboreé con delicadeza, centímetro a centímetro la recorrí, tenía la verga durísima (más dura que otras veces), sus fluidos llenaron mi boca de su sabor sexual, los bebí complacido; chupando delicioso y pronto empezaron sus jadeos; mi excitación se multiplicó, introduje lo que me cupo de su verga en mi boca con suavidad, chupe profundo, suave, saboreando y recorriendo ese pedazo carne; lamiendo y chupando desde su escroto hasta la punta de su verga; con tal maestría, lo hacía disfrutar y yo disfrutaba. Se desato un una aguacero torrencial... Me llevo a la habitación y me tumbo en la cama boca abajo, abrió mis nalgas y hundió su lengua en el ojo del culo, lamió lentamente desde el perineo hasta donde se unen mis nalgas por la espalda baja, mordisqueando a momentos las paredes internas de mis redondos y carnosos glúteos, se detenía en mí esfínter, sentía la dureza y humedad de su lengua intentando entrar en mí, eso me hacía enloquecer; por ratos me ...