-
Tercera vez: Tarde de lluvia
Fecha: 04/06/2022, Categorías: Gays Autor: Desireux, Fuente: CuentoRelatos
... azotaba las nalgas, con las palmas de su manos, golpeando con más fuerza cada vez; luego se hundía de nuevo, devorándome el culo con voracidad; me llenaba de excitación cada lamida, cada roce de sus dientes, cada beso que sellaba en mi palpitante orificio, cada vez más ávido de su durísimo miembro; me tomo por la cintura y me llevo hacia él; mis rodillas se apoyaron en la orilla del colchón, mi pecho contra las sabanas, mis nalgas asomaban por fuera de la cama, mis brazos extendidos a los lados, tomó lubricante y lo dejo caer por la división de mis nalgas, aplico lubricante en su glande y lo dirigió hacia mi esfínter, haciendo presión; Métela! Le dije; no hubo obstáculo a su dureza, su verga se abría paso dentro de mí, deslizándose lentamente, mi esfínter cedía, sintiendo como se abrían mis pliegues, cuando estuvo dentro la mitad, de un empujón me la metió toda, buscando su límite en mis nalgas; mi culo se tragó su miembro completo y en mis contracciones lo hundía más en mí, deglutiéndolo y adaptándome a su forma; sus manos apresaron enérgicamente mis caderas; empezó a entrar y salir; salía casi al completo, dejando la punta dentro y de un impulso de su pelvis la metía de nuevo hasta el fondo, se movía cada vez más rápido, cogiéndome duro! Su verga torturaba con placer de manera impune, sus caderas estoicas iban hacia adelante y hacia atrás en una acometida placentera, una exquisitez; no había resistencia de mi parte, mi rostro apoyado a un costado del colchón, dibujando ...
... los gestos del placer; se movía en un va y ven muy rápido, había un halo de inspiración en sus movimientos, como un esteta dotado de gracia; con esa locura creativa que tienen algunos; de vez en vez gemía por esfuerzo y del goce, sus manos se debatían entre sujetar mis caderas o azotar mis nalgas; por momentos las separaba, buscando entrar lo más profundo posible; mi respiración se aceleraba y jadeaba, tome aire hondo; era un acto de recompensa, voluntarioso, un acto del que nadie debería privarse; el roce de su verga por dentro de mi lubricado culo era inobjetable, enajenado, lo desee más; Que rico, cógeme así, rico!... Su pelvis golpeando mis nalgas, impetuoso, como el océano furioso azotando las rocas una y otra vez, era un potro en pleno galope, seguía, embestía; una bestia en brama, acometiendo sin tregua, cada vez más rápido; mis nalgas heroicas, firmes en el frente de batalla, enrojecidas por la lucha, recibiendo con gentileza su durísimo miembro, consintiendo el acto; tenía el culo ancho de tanto forcejeó; en cada metida se dejaba sentir su devoción por el acto; en un arrebato de total frenesí, se hundía una parte suya, como un amalgama de instintos y goces; los cuerpos mojados, calientes, lujuria derrochada; su dureza era infinita, una ricura cada fricción, agradecí el acto, agradecí por su pene hermoso y de un grosor colosal, agradecí por mis nalgas que se entregaban sin objeciones, por mi invadido culo, sometido y satisfecho; una escena digna de la remembranza, ...