1. Mario (05 de 22): Marcos sigue enseñándome


    Fecha: 05/06/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos

    ... la suerte de poder tener agua caliente, y una ducha, sabía que a pesar de todo era afortunado, otros estaban peor.
    
    Disfruté dejando resbalar el agua cálida por mi cuerpo antes de proceder a limpiarme el recto, como mi abuelo me enseño, tres aguas hasta que salía limpia y clara, acaricie mi ano con los dedos cubiertos de blanca espuma, me gustaba esa sensación y los introducía en mi lentamente, gozando las sensaciones que ahora sentía.
    
    Apretaba con suavidad el ano sin penetrarme, y lentamente metía un dedo y después otro en mi culito, con una sensación que me extasiaba imaginando algo mayor, salí un momento y busque el cepillo del pelo, de mango redondo y lo acaricié besándolo, no era un falo de verdad, pero era más grueso y largo que mis dedos. Lo masturbé con la mano enjabonada, como si fuera una auténtica polla y lo apoyé en la entrada del culo.
    
    Suspiré sin querer evitarlo, estaba solo y podía hacer cualquier ruido, lentamente el improvisado pene fue entrando, era un nuevo experimento, nunca se me había ocurrido hacerlo hasta ahora que sabía el gusto por tener el culo lleno.
    
    Era rico, no como la verga de mi primo, o exagerando, la de don Guillermo, pero era algo duro que se movía acariciándome el esfínter, algo artificial que suplía un improvisado pene, me contraje al sentirlo que llegaba a tocar algo sensible en mi interior y gemí largamente.
    
    Para mi eran todo novedades, hasta ahora había estado ausente de estas sensaciones, deseándolas pero evitando ...
    ... tenerlas por las duras consecuencias que provocaría, el abue había sido muy claro, no quería que tocara mi culo para nada, ni yo, y menos cualquier otro, por eso había rechazado siempre las peticiones de compañeros de clase, profesores y hombres de la calle que se me ofrecían gustosos para estrenarme el culo y hacerme feliz según ellos.
    
    Y resistí, a pesar de ver a Migue que, al contrario a mi, no dudaba en pasar un agradable momento con quien le apetecía y gustaba, y luego, con todo detalle lujurioso que parecían imágenes vívidas me lo relataba.
    
    Al final desistí, no sin esfuerzo, de continuar el juego, y con desgana retiré el cepillo del lugar que no era para él. Me puse la crema del abuelo, ya era costumbre e inercia, no necesidad, y me fui preparando.
    
    Aún no eran las siete cuando terminé de preparar la cena, como había supuesto el abuelo se retrasaba y eso jugaba a mi favor, partí a la casa de mi primo sabiendo que no había llegado, pero necesitaba un encuentro que fuera rápido, debía evitar que mi abuelo se enfadara como la otra noche.
    
    Esta vez tenia poco que recoger y lavar, primero miré el armario buscando la ropa de Migue, no porque pensara llevársela, era simple curiosidad. Aparte de la ropa unisex, o neutra sin género, por no hablar de la claramente femenina que mi primo le compraba para estar en casa, había poco que recoger.
    
    Cerré el armario, de alguna manera indignado, Migue no podía ir por la calle vestido de chica, no por la vecindad donde le conocían ...
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