1. Mario (05 de 22): Marcos sigue enseñándome


    Fecha: 05/06/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos

    ... puso en pie sin poder tocar el suelo, le rodeé la cintura con las piernas y abracé su cuello.
    
    Después de tenerme así, mientras nos besábamos enajenados de dicha, dando pasos ciegos por la cocina sin soltarme, me sentó en el borde de la mesa y me tendió de espaldas tirando de mi hasta estar en el filo, con el culo fuera, subió mis piernas sobre el pecho y adiviné que era el momento de volver a ser su mujer y su hembra.
    
    Enfilo la polla en mi culo y la pasó por la raja varias veces, haciendo que mi ano notara su presencia, y se relajara a la espera de cuando el macho quisiera entrar y esconder en la guarida la gran bestia.
    
    Me miró y con la mirada le di la aprobación, estaba quedando admirado, al no sentir dolor alguno cuando la polla se iba introduciendo en el ano, solo la presión que estiraba los músculos del esfínter y la piel adaptándose al poderoso invasor.
    
    Cuando la tuvo dentro del todo, tiró de mis manos para que me sentara, y allí abrazados, la polla hurgaba con suaves movimientos en mi tripita.
    
    Me beso los labios y noté como temblaba, más que yo.
    
    -¿Todo bien?
    
    -Es fabuloso amor, sin dolor apenas y que bien se siente.
    
    -¿De verdad?
    
    -Eres increíble, y dices que yo mando, tu eres el hombre ahora, y yo, yo tu mejercita.
    
    -Que rico amor, muévete un poco. -Inició un mete y saca lento y le note un gesto de dolor.
    
    -Vamos a la cama, me golpeo los huevos con la mesa al follarte. -me cogió, así como estaba, ...
    ... ensartado completamente en su verga y sosteniéndome por el culo avanzó hacia su habitación.
    
    Con cuidado se arrodilló sin dejar que la polla se saliera, y recogido ligeramente de costado, así empezó a follarme observándome, era una posición diferente que me hacía sentir placeres iguales pero diferentes, por el roce distinto que me hacía en el culo.
    
    Comenzó a embestirme con más fuerza y más rápido, con un pie en el suelo y otro en la cama, el más alto y yo mirándole desde mi posición, encogido como una bolita de carne, abriendo la boca para coger aire, los dos rojos y ya sudorosos.
    
    -¿Bien?
    
    -Divinamente.
    
    -Levanta un poco el culito y muévelo tu. -hice como me pedía, entraba más profundo pero a mi voluntad, cogí una almohada y me abracé a ella incluyéndola en el ovillo que yo era, pero me ayudada a tener el culo elevado para que la verga pudiera entrar en toda su extensión.
    
    -Lo haces bien Marito, estás riquísimo.
    
    -Me voy a correr Marcos.
    
    -Aguanta un poco no te toques, que bien aprietas mi verga.
    
    -¡Uuuaggg, Marito!
    
    -Sigue Marcos, sigue tu. -me quedé quieto, respirando con dificultad, elevando el culo todo lo que podía para recibir los golpes de la verga que entraba como pistón de motor en mi culo.
    
    Retiré la almohada y me cogí la polla, intentando evitar que la leche que ya me salía a presión lo manchara todo…
    
    Marcos cayó como un saco sobre mi temblando, y eyaculando todo su potencial de leche dentro de mi. 
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