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Horacio, el mejor amigo de papá
Fecha: 10/06/2022, Categorías: Gays Autor: zumurrud, Fuente: CuentoRelatos
... dejar de ser parte. En una de las últimas -donde creo que Horacio sintió mi incomodidad-, se dio una situación algo rara, distinta a todas las anteriores oportunidades. Terminada la comida, me ofrecí para hacer café para toda la mesa. Él argumentando sobre sus conocimientos al respecto, me quiso acompañar a la cocina para colaborar con la preparación de la infusión, a lo cual accedí con gusto. Fue en ese momento en que mientras que yo me encontraba preparando las tazas y cucharitas, que Horacio pasó por detrás de mí con claras intenciones de rozar su bulto con mi parte trasera. En primer roce fue muy sutil, pero no por ello dejé de notar sus intenciones. Mis nervios hicieron que me sonrojara y me subiera la temperatura. Pero que no sea mal entendido. La situación me resultó incómoda por demás. En el living estaba mi mamá, papá y Gabriela. Jamás me esperaba esto de Horacio. El tema es que no quedó ahí. Él se siguió manejando como si nada. Era una persona que evidentemente estaba acostumbrada a estar con las mejores mujeres, lo que como mínimo no sólo indica sobre su belleza física, sino que además habla de una persona muy segura, de esas que va al frente siempre y no conocen la palabra vergüenza. Tal es así que pasó de ser un simple roce, a una tremenda apoyada de verga en mis nalgas. Me paralicé. Juro que no sabía que decir o hacer. Se quedó detrás de mí y sin dejar de apoyarme, me ayudó a preparar el café para todos. La situación no duró ...
... más de 30 segundos, y en ese breve lapso entre dientes me susurró “… sé que te gusta mucho la pija... lo sé…”. Sin dudas que me paralicé aún más. No sólo por la situación en sí, sino además de sólo pensar que el mejor amigo de papá de toda la vida, se había metido en mi cabeza y había descubierto mi gusto por los hombres y sentirme una nena. Lo primero que pensé es que en algún momento le iba a hacer algún tipo de comentario a mi viejo, o a Gabriela. Eso me perturbaba y me hacía morir de miedo. Demás está decir que en casa no saben nada sobre mis gustos, con lo cual que Horacio hablara, significaba tener que enfrentar una situación que creía no estar preparada. Esa misma noche, luego de terminar con los cafés, me fue a mi habitación a prepararme. Había quedado con Fernando -un chongo que me hacía la cola en ese tiempo-, en verme por la noche. En casa había dicho que me juntaba con amigos. Terminada la velada, tanto Horacio como Gabriela se prepararon para marcharse, y siendo que estaban en auto, mi papá -metiendo la pata como siempre-, me dice que aproveche y me vaya con ellos a la casa de mis “amigos”. No me quedó otra que aceptar. Fue así que emprendimos regreso a sus domicilios, y el departamento de mi macho quedaba a mitad de camino. En ese breve viaje no paré de dialogar con Gabriela. Ella me cautivaba. Y creo que en el fondo ella también sospechaba algo de mí, por la conexión que logramos. Horacio obviamente participaba de la charla, y ante cada ...