1. Fernanda: La esposa de Christian (Parte 2)


    Fecha: 11/06/2022, Categorías: Confesiones Autor: ianfleming007, Fuente: CuentoRelatos

    ... hasta que una mano grande comenzó a apretar mis nalgas y de momento sentí como la barba recorría parte de mi espalda, como pudo la mujer que minutos antes me había llevado a ese cuarto se recostó en una especie de sillón y puso mi boca contra su zona, yo la comencé a masturbar con mis dedos y a lamer su clítoris, todo iba muy bien hasta que el hombre que estaba detrás de mí arranco literalmente mi ropa interior y mi penet…-.
    
    La empujé nuevamente en la mesa y quedó boca arriba – ¡Basta! – grité enojado, arranqué su ropa interior y me decidí a comenzar a lamer su clítoris mientras apretaba sus tetas con desesperación, ella comenzó a reír maliciosamente y a gemir – Desde la primera vez que te vi te he deseado Óscar, siempre he tenido el fetiche de tener sexo con un doctor - seguía gimiendo como loca mientras sudaba, mientras yo le hacía sexo oral a Fernanda, Héctor y Ángel se comenzaron a besar desesperadamente y a tocarse la entrepierna, la imagen era tan rara para mí que levanté a Fernanda y nos fuimos de ahí.
    
    Subimos las escaleras con cuidado para no despertar a Sofi que ya estaba dormida (su cuarto era el primero al derecha y estaba junto a las escaleras), después de caminar un poco por el pasillo llegamos a la última puerta que estaba de lado izquierdo, una vez adentro ella cerró la puerta y puso seguro, a lo lejos aún podíamos escuchar a Metallica con Nothing Else Matters.
    
    Rápidamente la puse de rodillas y metí mi miembro en su boca, ella comenzó a mamar con ...
    ... desesperación mientras yo apretaba sus hermosos pechos, pero esta vez el sexo oral que ella me ofreció no duró por mucho, ya que por desesperación la recosté en la cama, levanté su tutú y puse mi pene sobre (no dentro) de su vagina y lo comencé a restregar – dime que quieres – comencé a susurrar mientras movía mi miembro con rapidez – eres un maldito – se comenzó a reír maliciosamente mientras su cara se ponía roja, yo le di una pequeña bofetada – dime perra, que quieres – ella se dejó de reír y contestó enojada – que me cojas – yo no hice caso y seguí restregando mi pene - ¿qué dijiste? – ella se enojó aún más – ¡que me cojas! – alzó la voz, y yo sin pensarlo mucho levanté sus piernas y la penetré lo más profundo posible sin retirar mi miembro.
    
    Ella apenas si podía gemir – Es… una… delicia… - pronunció con dificultad, yo comencé a retirar mi pene lentamente pero cuando parecía que iba salir de su zona lo volví a introducir lentamente hasta el fondo - ¿Qué dijiste? – ahora era mi turno de reír – Es… una delicia… cógeme Óscar – y así lo hice.
    
    Nuestra cogida era bastante agresiva, yo besaba sus pechos y apretaba sus nalgas con desesperación mientras la penetraba sin piedad y a gran velocidad, ella gemía gustosa, la cama se movía estrepitosamente, nuestros besos eran más lengua y mordidas que labios en acción.
    
    Su aliento era en vedad excitante, era una mezcla de cigarro con cerveza, no sé en este punto si mi entiendan queridos lectores pero hay algunos alientos que aunque ...
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