1. Primos lejanos, primera vez inolvidable


    Fecha: 14/06/2022, Categorías: Incesto Autor: Mamaceando, Fuente: CuentoRelatos

    ... o durante la ducha se daba tiempo de imaginarla sin esa pijama que ya soñaba con los ojos abiertos.
    
    Entonces a mediados de noviembre, los papás de Adriana le dijeron que no hiciera planes con sus amigos para navidad. Porque irían a casa de sus tíos.
    
    —¿A la capital? —preguntó ella emocionada y nerviosa.
    
    —Sí, insistieron mucho, además hace años que no nos vemos.
    
    —Ok
    
    —Además podrás ver a Fernandito. Está en la universidad y pregunta mucho por ti.
    
    —¿Por mi? —Dijo sorprendida.
    
    —Cálmante hija, solo es tu primo.
    
    Ahora contaba los días para ir a la capital y evitaba el tema con su primo, no quería demostrarle lo feliz que estaba de visitarle en navidad. Una semana antes empacó su ropa. No llevaría esa pijama vieja. Sin saber porque, colocó en su maleta lo mejor de su ropa interior. Unos cacheteros de colores, otro fluorescente y un par de tangas. Además de un pantalón de pijama nuevo.
    
    Por fin salieron en el autobús, ella nerviosa no pudo dormir a pesar de las horas que pasaron en carretera. En la central, sus tíos los recibieron para llevarlos a su casa. Aunque Adriana buscaba por todos lados, no vio a Fernando sino hasta la noche de ese 23 de diciembre. Llegó con unas bolsas del súper y le sonrió.
    
    —Hola chinita.
    
    —Hola —Ella quedó paralizada, era aún más encantador en persona. Alto, blanco y casi rubio. Sus brazos eran gruesos, al igual que sus piernas. Lo vio perderse hasta la cocina con las bolsas. Para luego volver y abrazarla ...
    ... efusivamente.
    
    —Estas más más más bonita en persona chinita. —además olía bien, no quería separarse de ese abrazo pero su tía los interrumpió.
    
    —Van a dormir en el mismo cuarto, ándale que te ayude a inflar tu colchón.
    
    —Sí, vamos. ¿Me ayudas?
    
    —Claro —dijo ella aún embobada viéndolo caminar tan seguro de si mismo.
    
    Él por su parte sentía como se abultaba en su entrepierna su emoción. Los labios hermosos de Adriana, su cara casi de niña que recordaba, pero con ese cuerpo tan bello que los años le fueron dando. Él se tomaba su tiempo para poder ir detrás de ella y admirar ese trasero precioso. Parecía que esos jeans reventarían a cada paso que daba.
    
    —Mira, es pequeña mi habitación, pero si cabíamos antes, cabemos ahora —Adriana podía percibir el olor de su piel, estaban muy cerca el uno del otro desenvolviendo el colchón inflable.
    
    —Seguro, será divertido.
    
    Mientras sus padres recordaban su infancia con sus tíos, ellos se comían con la mirada. Casi podía sentirse como se saboreaban el uno al otro.
    
    Ese 23 de diciembre, después de cenar, ella se puso su pantalón de pijama, era cómodo pero se amoldaba perfecto a su figura. Fernando apareció con unos shorts y camiseta. Ambos sintieron el impulso de saltar y comencé, pero se contuvieron por el nervio que sentían al estar juntos por fin.
    
    —Bueno chinitos... a dormir.
    
    —Claro —Ambos estaban nerviosos. Platicaron por horas de cosas tan triviales como sus canciones favoritas, la serie de moda y esa película del Jocker que a ella le ...
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