1. Pablo


    Fecha: 15/06/2022, Categorías: Gays Autor: Hunter, Fuente: CuentoRelatos

    ... rico. Sudor con hormonas adolescentes. Cabello largo y abundante. Tuve que empinarme para meterle la cara entre sus axilas. Él se dejaba tocar y pronto pude sentir la verga poniéndose dura y subiendo como una culebra por sus pantalones flojos. Se quedaba quieto pero se dejaba tocar y acariciar. Cuando nos tiramos en la cama pude quitarle su camiseta y lamer sus tetillas, cubiertas por un fino vello negro y áspero. Metí mi cara entre sus axilas mientras le acariciaba la verga y tenía ganas de revolcarme en este cuerpecito duro y delicioso. El me agarraba las nalgas con firmeza pero todavía con algo de respeto. Le fui quitando la correa, el pantalón y luego el pantaloncillo. Se le marcaba la cabezota de la verga y le colgaban los huevos de una manera espectacular. Metí mi mano y sentí todavía un calzoncillo estilo pirata y luego una mata de pelo increíblemente hirsuta y áspera, que le cubría todo el pubis, los huevos y parte del culo.
    
    Cuando estábamos los dos desnudos la blancura de mis nalgas contrastaba con sus nalgas escurridas y flacas, oscuras. Nos entrelazamos con fuerza y comenzamos a tocarnos con desesperación. La pinga de Pablo era gruesísima, cabezona, circuncidada y roja. Me coloqué a su lado y comencé a mamarlo lentamente, pasándole la lengua suavecito y el sólo se quejaba bajito mientras intentaba hacerme la paja torpemente.
    
    En un rato pude tragarme suficiente de su verga para sentir lo gruesa que era. Cada vez que él se movía un poco yo sentía que me ...
    ... atoraba. Le comencé a sobar los huevones. En un momento hasta le mordí suavecito entre los vellos y aspiré su aroma. Hicimos un 69 y se metió mi verga en su boca con un poco de curiosidad y la lamió como si fuera un barquillo. Yo le agarré la cabeza y lo dirigí hacia mis huevos. Este chico tenía un talento natural para mamar. En un rato estábamos los dos bañados de sudor y nos metimos a la ducha. Después de 10 minutos restregándonos, tocándonos, apretándonos y yo pasándole el dedo por el culo velludo nos regresamos a la cama.
    
    Ahí me lubriqué el culo, que por cierto lo tengo siempre rasurado, y me fui acomodando la pinga en la entrada, guiándolo para que me la metiera suavemente hasta que sentí que la cabezota había abierto el camino para que me metiera la verga venosa y jugosa. Pablo me agarró las nalgas y las apretaba y meneaba contra su pinga. Casi sentía como me iba estirando el ano, cada vez que me metía el huevo yo me quejaba pero con gusto, el tipo me metía la verga y yo suspiraba. La verdad es que me dolía mucho pero el solo hecho de verle la cara de placer, entrecerraba los ojos mientras me metía el huevo cada vez con más ganas. Creo que no habían pasado ni 10 minutos cuando comencé a sentir el chorro de leche entrando en mi culo, sentía las pulsaciones de su pico venoso una y otra y otra vez. Enseguida me terminé de pajear y me vine. Él estaba con los ojos cerrados, disfrutando de mi culo.
    
    Nos quedamos los dos apretados, agitados. Yo dejé que se le bajara el huevo y ...