-
Mamá sólo sonrió, bajó su tanga y subió su falda
Fecha: 15/06/2022, Categorías: Incesto Autor: Red Sil, Fuente: CuentoRelatos
Para muchos su madre es sagrada, es motivo de admiración y más que nada respeto, difícilmente imaginan cuestiones sexuales sobre ellas. Pero este no era mi caso, les contaré cómo penetre a mi madre el día después del velorio de papá. Soy Daniel, actualmente tengo 27 años, esto ocurrió hace 3 años exactamente, recordando el aniversario de fallecimiento de papá mi pene se endurece cuando lo recuerdo. Mido 1,83 de altura, delgado, cabello negro y piel blanca, nada mal diría yo. Mi padre era oficial de policía de la ciudad central, siempre lo vi más como un enemigo que como padre por lo violento que era y mi odio por él ponía en desnivel al afecto hacia mamá. Mi madre es rubia, 1,67 de altura, pechos enormes y ni hablar de ese trasero, le gusta hacer ejercicio y hasta tiene una cintura hermosa para sus 47 años, cabello liso y unos ojos verdes preciosos. Mi pasión por ella arrancó hacía muchos años cuando olvidó la toalla que le tuve que pasar en el baño, pude ver por lo translúcido del vidrio de la puerta ese par de tetas. Inicie en la masturbación justo por esa razón, pensaba en mi mamá dejándome chupar esos pechos y subiéndose sobre mi. La fantasía era interminable pero jamás había pasado nada hasta aquel 17 de enero. El día anterior habíamos enterrado a papá, fue abatido por un grupo de asaltantes, ciertamente no derrame siquiera una lagrima. En la mañana del lunes 17 de enero me levanté algo temprano de lo habitual y fui a saludar a mamá, entre al cuarto y sorpresa ...
... para mi, se estaba duchando, me iba largar pero escuche llanto proveniente de la ducha y me acerque muy silenciosamente, era ella. Mi madre, duchándose y sumida en lágrimas. - Mamá estás bien? Dije y golpee el cristal de la puerta a lo que el llanto se acentuaba. Tomé la toalla de la mesa y abrí la puerta, estaba profundamente deprimida, a pesar de ver su tristeza lo que más me llamaba la atención era lo rica que se veía, esos pechos enormes, ese cuerpo mojado. Mi pene se puso duro de inmediato. - Ven, sal de ahí. Le decía mientras la envolvía torpemente a propósito para rozar un poco de su cuerpo, la lleve hasta su cama y al sentarse paró un poco el llanto, parecía estar desconsolada y ni le importaba estar desnuda frente a mi. Se echó para atrás y solo miraba el techo, su cuerpo estaba mojado, sus tetas enormes al aire y su cuerpo enteramente desnudo y depilado. - Él no era tan malo al final de todo. Dijo despacio mientras seguía mirando arriba, yo en cambio la tenía más dura cada vez, estaba inmóvil observando su vagina, su abdomen y como no mirar ese par de tetas, era el mejor día para mi. - Mamá por favor, tranquila. Ya está descansando. Le dije en lo que me paraba frente a ella, error terrible, pues se incorporó y me intento dar un abrazo, más que abrazarme a mi terminó abrazando mi pedazo duro como piedra, tenía su rostro pegado a mi verga que palpitaba, yo sujetaba su cabeza, ella no decía nada, era obvio que se dio más que cuenta de que su hijo ...