1. El viejo conserje (Capítulo III)


    Fecha: 18/06/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: drwite, Fuente: CuentoRelatos

    ... unos veinte años.
    
    -¡Cállate, Orlando!... ¿acaso Filomeno no es digno de ser amado?... ¿acaso piensas que no existe una mujer en el mundo que lo quiera por lo que es? –respondió una mujer de unos cuarenta años… muy bonita para mi disgusto y se acrecentó más al ver que le pasó los brazos por los hombros y Filomeno no hizo nada por alejarse de ella.
    
    -No quise decir eso… Ayer que nos contó lo de su mujer y su hijo me alegré mucho de que encontrara una pareja para que lo acompañe, pero nunca me imaginé que se trataba de la hija de Roberto Rivas. ¿Saben ustedes cuánto dinero tiene ese hombre?... Todos dicen que a pesar de que ya no está con la madre de la señorita, les da grandes cantidades de dinero al mes y la madre además tiene la segunda empresa más importante en la ciudad. No hay nadie que no tenga algún convenio con los Rivas en esta escuela y es por eso que ninguno dirá en voz alta lo que piensan acerca de que una señorita de dieciocho años ande con un hombre que le lleva toda una vida por delante.
    
    -Si son tan ricos entonces no entiendo ¿en dónde le ves lo malo? –Habló otro hombre de unos cincuenta años- ¿no te parece que, si está embarazada de otro hombre, sería menos humillante que la gente sepa que es de alguien de su edad?... si esa muchacha está con Filomeno y le dijo que espera un hijo suyo, para mí es cien por ciento verdad.
    
    -¡Es cierto Orlando! – fueron las voces de otros cuatro empleados.
    
    Por un instante el silencio regresó, pero como ya estaba ...
    ... cansada de estarlos espiando, abrí la puerta y todos voltearon. En cuanto se dieron cuenta de quién era, sus rostros palidecieron.
    
    Caminé con la misma seguridad con la que me enfrenté a los estudiantes de los pasillos y me acerqué a Filomeno. Lo primero que hice fue sujetar su mano y lo atraje a mí para que esa mujer dejara de abrazarlo y cuando lo tuve pegado a mi cuerpo lo besé en la boca. Demoré tanto que escuché que todos emitían sonidos de sorpresa, pero al separarme de Filomeno, nadie me miraba ya, y mucho menos querían hablar.
    
    -Buenos días –comencé– Filomeno me ha hablado mucho de ustedes y con tres años de escuchar sus historias, siento que ya los conozco a cada uno, aunque esta es la primera vez que los veo de cerca –nadie respondía– vine porque me gustaría invitarlos a nuestra boda, aún no tengo la hora, pero va a ser en dos sábados… Filomeno les dará todos los detalles después, así que espero de corazón que puedan acompañarnos.
    
    -Será un honor para nosotros señorita –finalmente dijo el señor de cincuenta años– y cómo regalo, me gustaría ofrecerles el pastel… Yo soy el repostero de la universidad y es lo más que puedo darles –terminó algo apenado.
    
    -Y es más de lo que usted piensa ¿señor…
    
    -Luis… he sido amigo de Filomeno desde que entré en la universidad hace veinte años.
    
    Le agradecí su bondad con un abrazo amistoso. Ese gesto les dio la confianza a los demás de hablarme y para cuando salimos de la cocina, teníamos padrinos de velo, vestido, zapatillas, ...
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