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El viejo conserje (Capítulo III)
Fecha: 18/06/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: drwite, Fuente: CuentoRelatos
... el mundo me reconozca como la señora de Filomeno Cruz. ¡Era una excelente actriz!... Un Oscar era lo menos que merecía en este momento porque su cara de felicidad me demostró que se creyó mis palabras. A pesar de su edad, se levantó rápidamente y luego me cargo para darme vueltas, aunque paró al notar que eso me hacía tener nauseas. Gracias a la comida que le regalaron, hicimos una celebración de nuestro compromiso. Fue una lástima que no hubiese un anillo para hacerlo oficial, pero eso no evitó que estuviéramos contentos. Después de comer y de reposar, mis hormonas se activaron y lo convencí de llevar la celebración al plano íntimo. Él no se negó porque también estaba deseoso de tomar mi cuerpo. Estuvimos complaciéndonos por horas, pero mi somnolencia impidió que aprovecháramos la madruga como lo hacíamos antes. Tanto cansancio y sueño me llevaron a preguntarme si era normal, así que decidí que iría a una revisión médica. Al día siguiente me desperté brevemente para despedir con un beso a mi futuro marido y volví a dormir hasta que dieron las once de la mañana. Me bañé y me puse un vestido sencillo de color verde claro y me calcé unos huaraches plateados. Tomé un pequeño bolso y salí de la casita. Iba a ir a la enfermería de la universidad para que me revisara el doctor, pero decidí ir a buscar primero a Filomeno para que me acompañara, pues quería que fuera parte de todo lo que tuviese que ver con mi embarazo. Sonreí al pensar qué le alegraría que lo ...
... incluyera en todo esto y con un ánimo elevado pasé con orgullo por los pasillos llenos de universitarios que me miraban con desdén –supongo que era porque ya sabían que mi madre vino a hablar con el director, y su plática no se quedó en esa oficina. Seguramente tenían muchas ganas de burlarse, pero la mayoría de sus padres tenían negocios tanto con mi padre, como con mi madre y sus arcas financieras dependían del apellido Rivas –hasta la universidad, porque recibe financiamiento de la empresa de mi padre. En uno de los pasillos me topé con Erik, pero lo ignoré y él sólo contuvo una mueca de desprecio. Casi me río por eso. En verdad estaba disfrutando de la incomodidad de todos estos hijos de papi. En serio odio la prepotencia y la banalidad que sienten los ricos y poderosos, por eso me juré que jamás permitiría que mis hijos fueran igual de frívolos –por un instante detuve mis pasos al darme cuenta de que dije “hijos”, y traté de corregirme porque uno era todo lo que le daría a Filomeno. Pasada la conmoción, retomé mi camino y llegué a la cocina. A esta hora la mayoría de los trabajadores se reúne para tomar un refrigerio, así que lo más probable era que Filomeno estuviera por aquí. Al estar frente a la puerta, escuché varias voces y la risa de Filomeno. Se le oía contento, pero de pronto guardó silencio y la curiosidad me hizo abrir una rendija para mirar lo que estaba sucediendo. -Abuelo, ¿no crees que esa mujer te está enjaretando un niño de otro? –Dijo un joven de ...