1. El viejo conserje (Capítulo III)


    Fecha: 18/06/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: drwite, Fuente: CuentoRelatos

    ... normal y él tenía bastante energía y nos pasamos la noche y madrugada amándonos sin descanso. Sonreí al recordar que sin importar la posición en la que hiciéramos el amor, Filomeno no dejaba de acariciar mi vientre y de decirle a nuestro bebé que no se asustara por si veía un pedazo de carne gordo y feo cerca de él. En nuestra última ronda, nos abrazamos y así nos quedamos dormidos, pero ahora no lograba sentir el calor del cuerpo de Filomeno y abrí los ojos para buscarlo, sin embargo no había rastro de él en la casita.
    
    ¿Sería posible que huyera de la responsabilidad?... ¿Sus palabras de anoche eran mentira y su demostración de amor un vil engaño para distraerme y luego escapar?
    
    Quise levantarme rápido, pero un terrible mareo seguido de unas nauseas, me obligaron a quedarme sentada en la cama y en ese momento la puerta se abrió y entró Filomeno cargando unas bolsas de mandado. En cuanto me vio, dejó las bolsas en la mesa y corrió a mi lado.
    
    -¿Te sientes mal, mi amor?
    
    -Estoy mareada y tengo nauseas –hubiese preferido no preocuparlo, pero lo más seguro es que terminaría vomitando y era mejor prevenirlo.
    
    -No sé nada de embarazos, pero he visto en la tele que eso es normal en las embarazadas.
    
    -¿Y han mostrado cómo se controlan?
    
    -Con medicamentos, pero no sé cuáles son.
    
    Una nueva oleada de nauseas me sobrevino y el mareo me hizo tambalearme. Enseguida Filomeno me abrazó y me ayudó a recostarme en la cama. El pobre parecía nervioso, pero el malestar era tan ...
    ... grande que no tenía ánimos para reconfortarlo.
    
    Al cabo de un rato de no ver mejoría, se acostó a mi lado y con una de sus manos empezó a darle un masaje a mi vientre. El alivio que sentí fue inmediato. Me sorprendió que una simple caricia suya haya logrado detener el mareo y disminuir las náuseas.
    
    -Ya me siento mejor –le dije con una sonrisa genuina.
    
    -¿Estás segura?
    
    -Sí, no te preocupes.
    
    -Siendo así, voy a preparar el desayuno –dijo poniéndose de pie y comenzó a sacar los ingredientes– ayer no comimos nada y no me gustaría que esa mal pasada afecte a mis dos amores.
    
    Iba a responderle con alguna broma, pero el sabor amargo de las náuseas regresó.
    
    -Fil… - ue todo lo que pude decir porque ya casi devolvía el estómago.
    
    Filomeno me miró y regresó a mi lado para abrazarme y otra vez repartió caricias reconfortantes en mi cuerpo. Al llegar a mi vientre, mágicamente las náuseas se hicieron menos.
    
    -Creo que a nuestro bebé le gusta que su papá lo acaricie, aunque sea sólo el lugar por fuera de donde se está desarrollando.
    
    Filomeno se río y se agachó hasta que cara estuvo pegado en mi vientre.
    
    -Pequeño mío, tengo que alimentar a mamá para que puedas nutrirte de ella, pero si sigues haciéndola sufrir por las náuseas, no puedo atender esa necesidad, ¿serías un buen chico y me permitirás prepararles algo delicioso?... te prometo que después me quedo con ustedes todo el día.
    
    Escuchar su tono infantil me hizo reír, pero a la vez estaba feliz de ver que no ...
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