1. El viejo conserje (Capítulo III)


    Fecha: 18/06/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: drwite, Fuente: CuentoRelatos

    ... le importaba oírse ridículo hablándole a un feto de tres meses. También estaba maravillada de que esa cosita en mi interior parecía percibir su presencia e incluso comprender lo que decía, pues después de esa plática, Filomeno regresó a preparar la comida y las náuseas desaparecieron.
    
    Unas horas más tarde, disfruté de un delicioso manjar –y es que mi anciano amante, era un chef profesional.
    
    Luego de comer, se quitó la ropa y se metió a la cama conmigo y se puso a contar historias de su niñez. A mí me encantaba cuando relataba etapas de su vida que desconocía porque era como quitar capas de su alma para permitirme estar más cerca de él, pero aun amando sus relatos, la somnolencia del embarazo me hizo dormir otras horas. Por la noche me levanté al baño y me aseé. Mi intención era complacerlo como lo he hecho desde hace tres meses, sin embargo Filomeno parecía consciente de la necesidad que tiene una embarazada de aprovechar las horas de sueño y sólo me permitió acariciarlo y besarlo antes de que volviera a sumergirme en la nube de los sueños.
    
    Para cuando logré escapar de ese mundo de ensueño, ya era lunes. Esta vez me encontraba sobre el pecho de Filomeno.
    
    La luz se colaba por la rendija de la puerta y podía jurar que eran más de la siete, pero si era así, él estaba retrasado en sus deberes en la universidad. Enseguida lo moví para despertarlo.
    
    -¿Qué pasa, amor?
    
    -Filomeno, ya se te hizo tarde para trabajar.
    
    -¿Qué? –gritó y miró hacia la puerta– Dios, ...
    ... es verdad… si los baños no están lavados antes del mediodía, segurito me corren –dijo mientras se levantaba para vestirse aprisa.
    
    Cuando estuvo listo, corrió a mi lado para darme un beso en los labios, otro lo depositó en mi vientre y después salió a toda velocidad.
    
    Yo seguí recostada en la cama unos minutos más. Ahora que estaba sola, recordé que ya no tenía el apoyo de mi madre y que la colegiatura solamente cubría quince días, pero después de ese tiempo, no podría pagarla más. También estaba el problema de que viviría con Filomeno y aunque hemos sido cuidadosos para que nadie sepa de nuestra relación, habrá un momento en que alguien me vea y se armará un alboroto en el que Filomeno perdería su trabajo y con nuestro bebé por venir, sería terrible, pero por más vueltas que la daba al asunto, no había una solución favorable a nuestro problema, sin embargo existía algo que podía funcionar.
    
    Tragando mi orgullo, marqué el número de la única persona que podía ayudarme y dos horas después la tenía frente a la puerta de mi nuevo hogar.
    
    -Es una pocilga –dijo mi madre con desdén- ¿esto es lo que en verdad quieres?
    
    -Lo único que quiero es que me ayudes a que Filomeno no pierda su trabajo. Lo necesitamos para mantener a nuestro bebé.
    
    -Entonces sí estas embarazada –afirmó con voz temblorosa– rogaba para que no lo estuvieras.
    
    -No me importan tus ruegos, lo que verdaderamente importaba era que el padre de mi bebé lo aceptara y como lo ha hecho, confío en que juntos ...
«12...678...16»