-
El día que me entregué a mi amo (Parte 3)
Fecha: 20/06/2022, Categorías: Gays Autor: MalikRojo, Fuente: CuentoRelatos
... zorra-. Supongo que ya os imaginareis que se me puso el rabo tieso de golpe. Me apresure a terminar de comer para ir a buscar un sex-shop donde comprarlo antes de ir a una reunión que tenía. Después no sabía si tendría tiempo. Cuando ya estaba a punto de salir por la puerta sentí como si una ráfaga de realidad me abofeteara. ¿Pero que coño estás haciendo? Pensé. Vas a ponerte un cinturón de castidad y no sabes cuando vendrá de nuevo. Me hablaba mentalmente a mí mismo. Mi parte sexual decía: Si, hazlo. Pero mi parte lógica decía: ¿Estás loco? No puedes hacerlo. No lo conoces de nada. Me senté en el sofá para poder aclararme y decidir qué hacer. Si acepto no sé qué podrá pasar, ni cuando lo volveré a ver. Pero si no acepto está claro que jamás lo veré de nuevo. No era capaz de poder pensar con claridad y decidir. Estuve así un rato buscando pros y contras. Finalmente encontré la respuesta. Siempre llevamos encima el chip de la jodida conducta. De lo que está bien o mal sin tener ni la más puta idea de lo que es una cosa ni otra. Pero… mi lado racional gano la partida. Pensé que sí. Que me lo había pasado como nunca antes. Que el chaval no es que me gustara, es que me encantaba. Que su polla me volvía loco y que cuando me follaba con ella aún más. Pero también pensé que si eso tendría más futuro que un encuentro de vez en cuando hasta que se cansara de mí. Sin duda podía tener a sus pies a quien el quisiera. Ahora tenía el problema de como decirle que no iría a ...
... comprarlo. Sin duda el me ordenaría que lo comprara y punto. Si le decía que me había salido un imprevisto le daría igual e igualmente me mandaría que fuera. Solo había una solución. La única que realmente nunca habría deseado. Cogí mi teléfono y restringí las llamadas de su número. A continuación lo bloquee. Y después borre su contacto. Sin duda se daría cuenta al intentas mandarme un mensaje. Me dolía que pensara que no había disfrutado con él. Pero realmente no encontré otra solución. Pase toda la tarde arrepintiéndome de lo que había hecho. Pero ya no podía retroceder. No tenía su número. Solo podía ir sin más y no era una buena idea. Al final acepte la situación. Había rechazado ser el perro de aquel magnifico amo. Me arrepentí cada día que pasó. Durante mucho tiempo me lo imaginé en todas y cada una de mis pajas. Lo busque en otros hombres que ni por casualidad le llegaban a la suela del zapato. Activos que ni siquiera ese rol les definía. Amos que no tenían ni puta idea de lo que esa palabra implicaba. Muchos contactos que solo conseguían aumentar mi frustración. Incluso llegue a resignarme a no poder disfrutar más del sexo. Ni siquiera llegue a saber su nombre. No sabía de donde era. Puse anuncios en casi todas las provincias con la esperanza de que lo viera pero sin éxito alguno. El verano siguiente fui varias veces y pasé horas en el parking esperando poder verle. Y así al próximo. Nada dio resultado. Mi Amo ya no existía. Jamás volvería a verlo. Nunca podría servirle ...