-
El día que me entregué a mi amo (Parte 3)
Fecha: 20/06/2022, Categorías: Gays Autor: MalikRojo, Fuente: CuentoRelatos
... perro compartiendo, restregándonos nuestros flujos como dos niños compartiendo un helado. Estuvimos así minutos. Jamás habría podido esperar de él esa reacción. Pero sin duda y a pesar de todo lo relatado fue la sensación más intensa que pude tener. No por placer en sí. Si no por la complicidad de sus labios contra los míos compartiendo nuestra leche. No puedo decir quien trago más, si él o yo, pero no paro hasta que ya solo quedaba saliva en nuestros rostros y boca. Su corazón seguía latiendo a mil por hora, y el mío ni os cuento. Se tumbó en la cama y me hizo una señal con la mano para que me pusiera a su lado. Lo hice manteniendo cierta distancia de él. Entonces estiró su mano y me atrajo hacia si. Me pasó la mano por debajo del cuello y puso su mano sobre mi hombro. Mi cara quedo a la altura de su precioso pecho. El: ¡Joder tío! Que corrida ostia. Que gozada. Ufff. Me falta la respiración. Yo no conteste pero esboce una sonrisa. Mi Amo había disfrutado y eso me lleno de alegría. Nos quedamos ahí sin decir nada. Yo no me atrevía a romper ese momento ya que me sentía como un bebe acurrucado en brazos de su madre. De su cuerpo aun sudado emanaba un calor sensual que me hacía tocar el cielo de gozo. Al poco note su respiración más relajada y profunda. Se había dormido. Espere un rato para no despertarlo, y cuando pude pero procurando no perder mi postura a su lado que tan a gusto me hacía sentir, agarre la manta que colgaba y lo medio tape. Yo seguí a su lado sin ...
... poder dormirme. No quería perderme ni un segundo de ese momento. Al rato sentí frio. Mire a un lado y a otro buscando algo para poder taparme. Lo único que había eran las mantas que cubrían las otras camas. Me levante procurando que no lo notara, cogí una y me puse de nuevo a su lado extendiéndola sobre los dos. Cuando noto el calor se giró hacia mí, y aun dormido me abrazo en lo que comúnmente se entiende como la postura de cucharilla. Me di la vuelta para poder notar mejor su abrazo en mi espalda. En esa postura y acurrucado a él no tarde en quedarme dormido también. Lo próximo que recuerdo fue abrir los ojos y ver que entraba luz por la ventana. Era imposible que fuese luz de alguna farola ya que estábamos en pleno campo. Había amanecido. Habíamos dormido toda la noche abrazados sin percatarnos de ello. Me moví y entonces él también se despertó. El: Ufff. Nos hemos quedado dormidos. Yo: Si. Eso parece. El: ¿Qué hora es? Yo: No sé, Ya es de día. El: ¿Si?, ni me he enterado.- Sonreí.- ¿Cómo estás? Yo: Bien Amo. El: JAJAJA. Ahora no soy tu amo. – Reí yo también. Yo: Yo que sé. jejeje. El: Nombre no. Es solo un juego. Pero me divertí mucho de verdad. Fue genial. Yo: Si. Yo también. Mucho. El: Me alegro. No es fácil encontrar buenos compañeros para estos juegos. ¿Desayunamos? Se levantó y yo tras él. – A ver donde coño dejamos la ropa anoche jajaja. Estará abajo en el comedor - dijo. Bajamos y la suya sí pero la mía no. Recordé que tal vez ...