-
Me comí las tetas de mi cuñada que tanto había deseado
Fecha: 28/06/2022, Categorías: Incesto Autor: Trastos, Fuente: CuentoRelatos
Era un día de verano, un verano de esos calurosos como suelen ser en esta zona de España. Yo era un chico de 28 años, casado desde hacía ya cuatro, pero sin hijos todavía. Mi mujer era una chica con un cuerpo fabuloso, una larga cabellera negra y unos ojos marrones profundos como el océano. Su trabajo hacía que muchas veces se tuviese que ir todo un día desde la mañana hasta cerca de las diez o las once de la noche. Ese día se había ido de buena mañana y yo que estaba de vacaciones estaba tirado en la cama cuando sonó el teléfono, me levanté de un salto y me dirigí hacia el mismo, cuál fue mi sorpresa al descolgar y sentir la voz de mi linda cuñada al otro lado: —Hola... —quien es... —Soy yo Luis ¿dígame? —Hola Luis ¿no está Laura? —No, no, esta vez se ha ido temprano esta mañana y no creo que llegue hasta la noche ¿por qué? —Era para ver si queríais venir un rato a la playa. —Pues no está. —Y tu ¿qué vas a hacer? —Pues, la verdad no lo sé, no había pensado nada para hoy. —¿por qué no te bajas tú con nosotros un rato? —Uhmmm... —Venga no te hagas tanto de rogar y ven, no acepto un no por respuesta así que te espero en veinte minutos. Después de decirme esto me colgó el teléfono con lo cual no tuve más remedio que ponerme mi bañador y prepararme para ir. He de decir que mi cuñada pese a ser mayor que mi mujer está muy bien, es una de esas mujeres que parece que los años no pasen para ella. Es alta, medirá cerca de 1.80 m, con ...
... una melena castaña y con mechas de color rojo, unos pechos bien proporcionados, unas piernas que parece que no se acaben nunca y una cintura de avispa, vamos una mujer de bandera pese a haber tenido ya un hijo. Mi cuñado era un tipo grotesco con una prominente barriga y siempre de mala leche. La verdad no sé cómo la pudo conquistar con esa manera de ser, pero bueno eso no lo sabría nunca. Sin más preámbulos me dirigí a su chalet con mi coche si es que se le puede llamar coche, era un Ford Fiesta que ya tenía ocho años y estaba para nada, justo a principios de verano se me había estropeado el aire acondicionado y no encontraba recambio para él. Así que llegué con toda la camisa sudada. Nada más llegar advertí que el coche de mi cuñado no estaba, aparqué y me dirigí hacia la puerta y antes de que pudiese llamar me abrió mi sobrino. —Hola tío, como estas ¿y la tía ? —Está trabajando, Quique, así que no podrá venir. Al momento salió mi cuñada de la cocina —Hola Luis ya estás aquí? Marga que así se llama mi cuñada vestía siempre de sport por lo que siempre escondía algo su estupenda figura, pero ese día se había puesto un lindo bikini azul y un pareo blanco con lo que pude admirarla en todo su esplendor durante unos segundos hasta que ella misma me dijo: —Que miras parece que no hubieses visto nunca una mujer con bikini. Dicho esto se rio y me miró de una forma un tanto pícara. En ese momento sonó el timbre de la puerta y como siempre mi sobrino que en ese ...