1. El come coños se desmadra


    Fecha: 02/07/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    José, el come coños, después de gozar con Jennifer le cogió el gusto a la cosa e hizo honor a su nombre. Le comió el coño a cantidad de mujeres de 20 a 76 años, y se folló a las más cachondas. Vivía cómo un rey y no le faltaba de nada.
    
    A principios de septiembre, cuando las uvas de sus huertas estaban casi a punto para la vendimia recibió una llamada.
    
    -¿José?
    
    Reconoció la voz al instante.
    
    -Hola, inglesa.
    
    -¿Estarás mañana en casa?
    
    -¿Vas a venir?
    
    -Sí, quiero comprarte el vino de este año.
    
    -Aún está en la parra.
    
    -A la parra te voy a subir yo a ti.
    
    -Oh, oh, ven, ven, ven que esta vez vas a marchar caliente.
    
    -Espero que no, espero que me quites la calentura.
    
    -De eso no te quepa duda.
    
    Cuando Jennifer llegó a la casa de José entraba en su casa, se dio la vuelta y al verla bajar de su Jaguar la encontró aún más guapa que la vez anterior, y hasta le pareció más alta vestida con aquel vestido de seda gris con tréboles negros que le daba por encima de la rodilla y calzando unos zapatos con tacón de aguja del mismo color.
    
    Al llegar junto a José le rodeó el cuello con los brazos y le pegó tal morreo con lengua que lo dejó sin aliento. Al acabar de morrearlo mirándola a sus ojazos azules, José le dijo:
    
    -¡Vienes con ganas, carallo!
    
    -Yes, darling.
    
    -Con lo bien que ibas y ya empezamos con puyas.
    
    -Te dije, sí, cariño.
    
    Yendo hacia la casa le dijo:
    
    -Pues dilo en cristiano. ¿Tienes hambre, inglesa?
    
    -¿Hiciste algo de comer?
    
    -Sí, ...
    ... espero que te guste.
    
    -Antes de nada quiero chorizo.
    
    -¿Frito o crudo?
    
    -Frita me trae tu chorizo crudo.
    
    Le tocó el culo. Un viejo que pasaba por el camino y que vio cómo se lo tocaba, le dijo:
    
    -Vaite matar a polvos, Xosé. (Te va a matar a polvos, José)
    
    Jennifer le preguntó:
    
    -¿Qué dijo?
    
    -Nada, si la envidia fuese tiña...
    
    -Teñir me vas a teñir tú la garanta de blanco.
    
    A José le dieron ganas de follarla allí mismo, delante de la casa, de pie, y si lo hace Jennifer le deja, y si los viera follar el viejo aún le gustaría más. Le dijo:
    
    -¡Uy cómo te voy a dejar ese coño!
    
    Entraron en casa. Jennifer lo empujó contra la pared, le metió la mano derecha entre las piernas y le agarró los huevos, y le preguntó:
    
    -¿Están llenos de leche?
    
    José, con una mano de Jennifer en los huevos y la otra en su nuca apretándole la cara contra la pared, le dijo:
    
    -¡Suéltame, coño!
    
    -¿Dame un motivo? ¿Por qué quieres que te suelte?
    
    -¡Por qué un home é un home é un jato é un jato! (¡Por qué un hombre es un hombre y un gato es un gato!)
    
    Jennifer no entendió ni papa.
    
    -¿Quién no habla ahora en cristiano?
    
    Lo soltó, José se dio la vuelta. Jennifer le echó la mano a la bragueta, le bajó la cremallera de un tirón, le sacó la polla, polla que estaba a media asta, y poniéndose en cuclillas la puso hacia arriba y lamió desde los huevos a la cabeza.
    
    -¡Quiero leche!
    
    José ya no protestó, al contrario, le dijo:
    
    -Tú misma, inglesa, tú misma.
    
    Jennifer le lamió ...
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