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La secretaria madura
Fecha: 04/07/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
Aidé era la secretaria de los jefes de mi trabajo, una mujer madura de 47 años de edad, su cara ya mostraba el pasar del tiempo, pero en contraste su cuerpo aún era digno de admirar, una tetas grandes y firmes, una cintura deliciosa, unas nalgas grandes y duras y unas piernas de concurso! Ella estaba frente a mi lugar, así que diario me daba mi taco de ojo, desde que al vi la verdad se me antojo mucho, intercambiábamos miradas y sonrisas, ella coqueta cruzaba sus piernas para que el viera sus ricos muslos, o se agachaba frente a mí para enseñarme las tetas, ¡el mayor tiempo la tenía parada gracias a la seducción de la madurita! N viernes todos los compañeros quedaban de acuerdo para ir a bailar, ese día tuve una ligera discusión con Lety, así que no quería llegar temprano a casa, Aidé se acercó a mí para invitarme a su salida. A: Hola Luis, oye fíjate que vamos a ir a bailar y por unas cervezas, ¿gustas ir? L: ¿Por dónde van? A: ¿Aquí a unas calles, hay un barcito con música sonidera para bailar, te animas? L: ¡Si voy como tu pareja si, jajá! A: Jajá, que muchachito, ¡pero todos vamos de solteros jajá! L: Ah, entonces me apunto, ¡a ver si me concedes unas cuantas piezas! A: ¡Sera un gusto guapo! En el bar estaba ella y unas tres compañeras más, también un compañero con quien convivía mucho y un par más, en total éramos siete, pedimos unas cubetas de cerveza y comenzamos a brindar por una semana de trabajo exitosa, la salsa y la cumbia comenzaron ...
... a sonar, inmediatamente la elegí para bailar, su meneo era bueno, bailaba muy bien, pensamientos indecentes cruzaron mi mente “si así baila como a de coger”, ¡solo la miraba y sonreía! L: ¡Qué bien bailas! A: ¡Gracias, tú también sabes moverte! L: ¿Imagino que así eres para todo? A: ¡Jajá, pues algo así! ¡Continuamos con el baile, no solo baile con ella si no con las demás y eso solo para disimular mis ganas de parchármela! Aidé sabe cómo seducir, ella traía un vestido entalladísimo con una abertura en la pierna que al sentarse me mostraba su buen torneado muslo, me giñaba el ojo y me acariciaba la pierna, ella también quería estar conmigo, lo notaba y lo sentía, poco a poco los demás se fueron del lugar quedando ella y yo solamente. A: ¡Qué bien me la he pasado! L: ¡Yo igual, eres una excelente bailarina y compañera! A: Eres un amor, ¡qué lindo! L: ¡Y tú eres un primor y una belleza! A: Bueno, ¿me acompañas por un cigarro? L: ¡Claro, yo también quiero uno! Nos salimos a fumar, ya habíamos pagado todo y la verdad ambos estábamos esperando que alguien tomara la iniciativa, mientras fumábamos un silencio se apodero de ambos, eso me dio la señal para ser yo quien tomara la iniciativa. L: Aidé, mira espero no lo tomes a mal, ¡pero quisiera estar contigo en la cama ahorita mismo! A: Uf, que directo jajá, ¡pero soy casada! L: ¡Yo también y lo sabes, por algo sigues aquí! A: Como crees, ¡estoy esperando a que me marquen y vengan por ...