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La secretaria madura
Fecha: 04/07/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
... mí! L: Bueno entonces ya me voy, ¡no te quiero comprometer! A: Oye espera, ¡caminemos hacia la avenida por favor! Ella me tomo de la mano y caminamos a la avenida y de sorpresa ¡me planto un tremendo beso, yo lo acepte mientras acariciaba su cintura, su lengua entraba muy rico a mi boca, sus labios carnosos apretaban los míos muy rico! A: ¡Perdón por ser grosera allá, pero es que me conocen! L: Te entiendo, ¡que rico beso! A: Vamos al hotel que está en la esquina, ¡claro si gustas! L: ¡Sera un honor, vamos!!! Al estar en la habitación ella me recostó en la cama y con un poco de música me comenzó a hacer un striptease, sus movimientos eran magníficos, su ropa caía por toda la habitación, yo me excitaba la ver como se desvestía, se acercó para que le quitara el brasear, el cual me aventó a la cara, yo como pero olfatee el olor de sus tetas que olían a dulce, ella sonrió y puso su trasero en una tanga frente a mí!, yo lo apreté y le di un par de besos a su ricas y duras nalgas, bajándole su tanga con mis dientes! Ya una vez desnuda ella me quito mi camisa ay comenzó a besarme el pecho, me lamia los pezones y los mordía rico, ¡como pulpo apretaba desde sus ricos muslos a sus duras nalgas! L: ¡Estas buenísima Aidé! A: ¡Me gustas mucho cariño! L: Que cuerpazo, que rica vagina, ¿me dejas comerla? A: ¡Adelante, es tuya! La acosté en la cama, ella abrió sus piernas dejándome su vaginita húmeda y depilada, empecé besándosela y aricándola con ...
... las yemas de mis dedos, luego le daba pequeñas lamidas desde sus entre piernas pasando por su pelvis y llegando a sus labios vaginales. ¡Enrole mi lengua y lamia su clítoris, los movimientos de mi boca levantaban su pelvis, su clítoris estaba infladísimo y líquidos de placer salían llenándome la boca! L: ¡Aidé sabes riquísimo! A: ¡Agh que buen mamador eres! L: ¡Tienes una vagina apretada y jugosa! A: Sigue, ¡menos habla y más chupadas! La empecé a follar con mi lengua, le apretaba la cadera para empujarla hacia mi boca, también de vez en cuando lamia su culo, parecía una aspiradora tragándome la concha de la veterana, ¡pero no podía dejar de comerme su rico tesoro! A: ¡Agh, cariño me voy a venir! L: ¡Si, que rica! Aidé se corrió riquísimo, se retorcía como lombriz, había logrado hacerla sentir un orgasmo solo con mi lengua, su vagina palpitaba en mi boca y la llenaba de su venida! L: Que rico bebe, ¡pero ahora te toca mamármela! A: ¿Ah, así de plano? L: ¡Yo también quiero gozar! A: A ver déjame verte, ¡dios mío!!! L: ¿Que nena? A: ¡La tienes enorme, uf, que verga, dios mío Luis, eso no me va a caber! L: ¡Jajá veras que si amor, tu éntrale! Aidé empezó a acariciarme con sus tetas y su mano, apretaba mi verga muy rica y la masturbaba delicioso, me apretaba los testículos y los pellizcaba, no dejaba de piropear lo grande de mi verga, hasta que comenzó a chuparme la cabecita, lo hacía maravilloso, la succionaba y la lamia, recorría ...