1. Xochi, cómplice de mi madre, incesto y placer (Parte 2)


    Fecha: 04/07/2022, Categorías: Incesto Autor: MORADO SUBIDO, Fuente: CuentoRelatos

    ... ese miembro entre sus manos, mientras Néstor la toma del pelo por la nuca y pega sus labios en la boca de mi madre. “Mena” pretende seducir a Paulo, pero este la esquiva y se concentra en mi madre, la mira con lujuria y la obliga a que chupe la pija de Néstor y a masturbar la negra poronga de Carlo que desborda semen sobre la agitada boca de “Mena”, arrodillada y sumisa.
    
    Mi madre no contiene el éxtasis y frotando su vulva sobre las piernas de Paulo, alcanza su orgasmo, Paulo responde dejando caer su semen sobre la tanga de mi madre, la penetra y le devuelve más semen sobre la lycra negra de su tanga, Paulo la vuelve a besar mientras no deja de masturbar su pija sobre sus labios, mi madre cierra los ojos y siente el caliente sabor de más semen sobre su rostro.
    
    Mi madre no deja que una gota de “guasca” se escape a sus labios.
    
    — Me voy a dar una ducha, estoy muy caliente. —dijo mi madre.
    
    — Y sobre todo estás toda cubierta de leche. — le dijo “Mena”.
    
    — Ni se te ocurra quitarte el rosario de bolas de tu culo. —le ordenó Paulo a mi madre.
    
    — No lo soporto, me está desgarrando.
    
    — Vete a la ducha, ahora iré contigo. —le volvió a ordenar Paulo.
    
    Desnuda, descalza, viciada y violada en semen, mi madre descendió de cubierta con la mirada sumisa en el piso, mientras aún sus dedos juntaban los restos de sabores de tanto esperma sobre su piel, para llevarlos a su boca.
    
    Empapada en semen mi madre se metió bajo la ducha caliente del camarote del “capitán”, su ...
    ... éxtasis aún duraba en el rizado de su piel.
    
    Su tanga negra aún la llevaba puesta, como para enjuagar y quitar las evidencias de tanta cogida en cubierta, su mano enjuagaba rozando su pubis y aún su boca se abría gimiendo al placer.
    
    Quería quitarse el rosario de bolas que llevaba en su ano incrustado desde muy temprano, acarició el hilo y tiró de él sacando la primera bola y gimió.
    
    — Ni se te ocurra. —La sorprendió Paulo desnudándose e ingresando a la ducha.
    
    Mi madre se trepó con una pierna a la cintura, le acercó su boca y apoyando sus senos, sus pezones se perdieron en el sudor sobre el pecho de su macho encendido que le comía la boca, mientras sus largos dedos rasgaban la piel de mi madre.
    
    Tomándola en sus brazos y sin desprenderse de los labios Paulo la llevó hacia la litera donde dejó caer el cuerpo desnudo y mojado de mi madre. Ella pretende acariciarlo, extiende sus manos, pero él se aparta.
    
    — Bésame., déjame besarte. —Le implora mi madre.
    
    — Vas a gozar con cada pijazo que te pegue. —Responde Paulo sin tocarla.
    
    Sus manos, las de él, comienzan a descender por el cuerpo húmedo de esa mujer entregada, frota su nariz entre los senos, inicia una travesía con su lengua, resbala sus labios, la piel de mi madre se eriza, y él llega al pubis que mordisquea, chupa y saborea. Ella, cerrando los ojos, tomó los cabellos de Paulo mientras él comenzó a introducirse entre sus piernas saboreando sus labios de nácar, el placer estaba evidente en la erección de sus ...