1. Yo, Rosa, Sugar Baby para sobrevivir (2)


    Fecha: 07/07/2022, Categorías: Confesiones Autor: Joan Meliani, Fuente: CuentoRelatos

    ... que pequeño es el mundo. Ya te he visto con tu acompañante en la Estación de Sants... me arrepiento de no haberte invitado yo.
    
    —Hola, acabo de ver tus wasaps, si mi hubieses dicho que venias, lo hubiéramos arreglado.
    
    —Bueno, todo tiene arreglo yo estoy en la habitación 345. Estos congresos son tediosos, así que, si tu acompañante está de trabajo, podemos vernos aunque sea poco rato. Te parece?
    
    En aquel momento me quedé azorada. No sabía cómo reaccionar. Así que le dije que sí, pero que disimulara, porque mi amigo le haba visto mirarme en la estación.
    
    —Cuando estés libre de él, envíame un wassap. El fin de semana es largo.
    
    Disimuladamente se fue, justo en el tiempo exacto para no encontrarse cara a cara con Roberto, que milagrosamente no se dio cuenta de su presencia, hablando por el móvil.
    
    —"Señora nuestra habitación ya está a punto es la 347." He hizo ademan de asirme por el brazo para que le acompañara.
    
    Tenía claro que no iba vestida para una convención, así, que solo aspiraba a llegar a la habitación y cambiarme. Al oír el número me sobrecogí. Pero mi capacidad de disimulo es grande. Roberto no notó nada.
    
    Entramos en la habitación y nos besamos con mucha pasión. Yo tuve que sobreponerme, porque tenía claro que la cosa podía complicarse.
    
    Me cambié de vestido. Uno fucsia muy elegante, que me marcaba bien las caderas y el escote. Zapatos de medio tacón.
    
    Salimos a cenar. Solo rezaba para que no coincidiéramos en el restaurante.
    
    Salimos del ...
    ... hotel, cenamos en una terraza elegante de Sitges, había otros comensales con aspecto de personas distinguidas. Roberto me obsequió con un auténtico banquete nocturno, regado con buenos vinos. Yo seguía peguntándome que pintaba allí en Sitges. En una reunión de economistas. Mientras estábamos en una amena conversación, se acercaron dos caballeros que estaban en el otro extremo de la terraza y saludaron a Roberto. Debían ser buenos conocidos suyos, me presentó y los invitó a sentarse. Ellos, adivinando que serían un estorbo, rehusaron cortésmente.
    
    Fue entonces cuando le pregunté a Roberto porque estábamos allí, si él iba a tener ocupadas gran parte de las horas con la reunión.
    
    —Tendremos muchos ratos para disfrutar juntos, como ahora, y por la noche... no me ocupa la economía, afirmó con un pícaro guiño.
    
    —Regresamos al hotel, yo estaba tensa aunque lo disimulaba. Temía cruzarme con Luis. Aunque no tuvimos problemas, y llegamos indemnes a la habitación.
    
    Allí, los dos, nos miramos a los ojos, y yo tomé la iniciativa, consciente de cual era mi papel en esta obra. Le besé lentamente y empecé a acariciarle la nuca. El, acercó su mano a mi escote y yo me desabroché el vestido para facilitarle su tarea. Acabamos retorciéndonos de placer, que al menos, además de gratificar mi cuerpo, me hizo olvidar la preocupación de tener a Luis por vecino.
    
    Al día siguiente me desperté pronto, Roberto estaba desnudo junto a mi. Respiraba tranquilamente, y cuando me acerqué a él empezó a ...
«1...3456»