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Yo, Rosa, Sugar Baby para sobrevivir (2)
Fecha: 07/07/2022, Categorías: Confesiones Autor: Joan Meliani, Fuente: CuentoRelatos
... envueltas en unas medias negras, impactaban. Encima una blusa marcando bien el escote acababa de otorgarme una imagen de mujer curvy atractiva. Me pinté bien los labios con un rojo subido, y repasé mis pestañas. Noté la mirada de otras mujeres que entraban en los servicios, pensé, si ellas me miran, que no harán los hombres. Antes de volver al vestíbulo llamé a Roberto. —"Hola ven tranquilo, yo ya estoy en la estación, te espero junto al aparcamiento. Ya me verás." —"Estoy muy cerca, en cinco minutos te recojo" Cinco minutos que me parecieron una eternidad, porque me notaba blanco de las miradas de los hombres. Realmente no pasaba desapercibida. Soy alta, de talla fuerte, y con mi indumentaria, era normal que se fijaran en mi. Mientras miraba aquí y allá tuve un sobresalto. Del vestíbulo de la estación emergía un hombre al que conocía bien, Luis... iba con una maleta de ruedas en actitud de buscar un taxi. Yo me fui apartando de su ángulo visual... cuando un claxon me advirtió de la llegada de Roberto. Caballero él, descendió del coche, me dio dos besos y colocó mi trolley en el maletero del coche. Fue entonces cuando ya estaba sentada en el vehículo de Roberto, que mis ojos se cruzaron con los de Luis. Me había visto y se acercaba, pero la presencia de Roberto le contuvo de llamarme. Yo disimulé, no sé hasta qué punto, porque algo advertiría mi acompañante que me dijo: —"Le conoces? —"A quien?" respondí como despistando. —"Al del traje azul que ...
... venía hacia aquí." —No me he fijado" —Pues él si en ti. No te quitaba los ojos... lo he visto mientras aparcaba. Claro que es normal, estás muy seductora hoy." —"Me lo he puesto para agradarte a ti" —Sin más arrancamos y nos dirigimos hacia la autovía de Castelldefels, para enlazar con la autopista del Garraf. Noté la llegada de unos wassaps al móvil, pero, no lo miré. Me dediqué a ser simpática con mi amigo, conversando sobre Sitges y su encanto fuera de la masificación del verano. —Espero que te guste —terció— vamos a ir a una reunión de trabajo en la que hay gente importante. Solo me dejaré ver un rato, y luego disfrutaremos tú y yo. Entonces le dije que quizá me había vestido un poco llamativa. Él le quitó importancia. La autopista estaba bastante concurrida. Probablemente de personas como nosotros que iban a estas Jornadas de Economía. Llegamos a las puertas de uno de los mejores hoteles, el portero abrió la puerta del lado derecho para que bajase cómodamente. Al tiempo que otro botones recogía nuestras maletas. —Se lo aparco señor, sugirió el muchacho. —Roberto asintió. —Pasamos a recepción. Había cola para registrarse, pero, los empleados iban rápidos. —Espérame en el bar. Sugirió Roberto. Entendí enseguida que no quería que nos vieran juntos demasiados ojos. Me senté en la barra y pedí una copa de vino blanco, un albariño. Fue entonces cuando noté que por detrás me acariciaban el brazo y una voz conocida me decía: —Vaya vaya... ...