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Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (5)
Fecha: 07/07/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... preferido? ¿La de viajera? —ambos rieron. —No lo sé, pero ser un alma libre, coger a tu madre e irnos en coche por el mundo, sin que nadie nos detuviera. Vivir la vida con 20 años hasta los 30 o los 40… quien sabe, pero elegí sabiamente, esa vida no me llevaba a nada y quizá hubiera arrastrado a tu madre. Hubiera sido una vida muy “hippie”… ahora las dos somos felices. —La verdad, que mi madre cada año la veo más apática, más apagada. Cuando éramos pequeños hacíamos más viajes, más cosas… pero ahora, será por la edad, apenas sale a dar un paseo o tomar algo con las amigas muy de vez en cuando. Esas pequeñas salidas al menos la hacen mantenerse un poco activa. Y tía tú… —Tu madre, —prefirió no retomar el tema de Pedro y sus escarceos— aunque no lo parezca es igual de coqueta que yo, le encanta verse guapa. —Puedes ser, tía, pero es que no la ves, tiene una vida de vieja. Tú eres muy guapa, pero ella cada vez se cuida menos y se ve más mayor. —No digas eso ¡hombre!, si tu madre estuviera unas semanas conmigo, la volvía como nueva. La obligaba a hacer deporte conmigo, que un rato al día no viene nada mal. La llevaba a la peluquería, que por lo que he visto, hace meses que no va… pero, no quiere… es muy cabezota —y al final añadió— y gracias. ¿Tan guapa me ves mi vida? —¿Por qué le gustaban tanto los halagos de su sobrino? No lo sabía. —Ojalá pudieras hacer eso con mamá, entre todos la matamos de verdad, yo cada vez intento molestarla menos —añadió al final— y ...
... bueno… para ser una señora mayor sí que eres guapa… Sergio recibió un golpe en el brazo a modo de broma que le pico brevemente. La cara de Carmen fingiendo estar malhumorada le hizo saber que se lo había ganado. —Lo que tienes que hacer, no es dejarla en paz, sino quererla cuanto más mejor, eso la dará vida, intenta hacer cosas con ella, oblígala a salir. ¿La tratas como me tratas a mí? —No sé… creo que no… contigo es otra cosa, me sale natural, más de amigos, como si tuviera más confianza. —¿Somos amigos? No sabía eso, entonces espero que me lleves con tus amigos de fiesta. —acabó riéndose y retomó el tema de su hermana— de verdad, Sergio, deberías tener esta confianza con ella, darla amor, es lo que necesita. —Si quieres te llevo encantado —la miró imaginándose la estampa, sería bastante extraño aparecer delante de sus amigos con su tía— Con lo de mamá, entiendo lo que dices, ¿a ti te ha faltado alguna vez? —Si recuerdas la conversación que hemos tenido sobre tu tío, puedes deducir que muchas veces —sentenció— pero, desde que me he montado en el coche tengo que decirte, que no me falta nada de amor. —¿Por mí? —se sorprendió y miró a los ojos a su tía. —Sí —ella le correspondió con una intensa mirada. —¿No entiendo? Tampoco te he tratado de manera especial o eso creo… —Siempre me lo paso muy bien contigo, ¡Eres la leche, cariño! —qué joven se sintió Carmen con esa frase— aunque en este trayecto, he estado especialmente feliz. Me he reído como ...