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Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (5)
Fecha: 07/07/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... nunca y me lo he pasado muy bien, ¡Si hasta voy con un pareo mojado y los pechos casi al aire! Y mira, no me da vergüenza decírtelo. —Me alegro, aunque Carmen no he hecho nada, siempre soy así. —Otras veces también hemos estado solos y te conozco muy bien. Sin embargo, de manera tan cercana, solos durante horas… nunca. Me has pasado tu vitalidad, Sergio, te lo juro. Si hasta te he contado lo de Pedro —las palabras salían de su boca de forma sincera, ni ella se creía lo bien que se encontraba— me siento… como tú mismo has dicho… como con una amiga. Puede que tengas razón con lo de nuestra amistad. —Yo también, aunque siempre te vi como algo más que un familiar, por eso te dije lo de Marta. —Espero que no te hayan aburrido mis cosas de vieja loca, es que me sentía tan bien. —¿Soy una buena Sergiocina? —dijo el joven sonriendo ampliamente. —¿Cómo? —Si soy buena medicina, Sergio más medicina… —¡Ah! Vale… Que broma más mala cariño —rio después de manera estridente— puede ser. Hubo un breve silencio y Sergio vio el instante perfecto para decirle algo que había decidido a último momento, en un instante en el que esa felicidad que les rodeaba les envolvió por completo. —Más o menos, ¿podríamos decir que el tío vuelve entonces en una semana? —Eso espero, pero nunca se sabe, como se alargue me voy a cabrear. —Carmen, dime sinceramente, ¿te gustaría que me quedara en tu casa? —no entendía el reparo que le daba preguntárselo, incluso su propia tía le ...
... había dicho que podía hacerlo. —Por supuesto —respondió con tono serio y seguro. —Si no me vuelves a pegar esos manotazos, que pican… me quedo contigo. —No te prometo nada… —siguió la broma y al final añadió— me encanta la idea. —Si tuviéramos tiempo, incluso me gustaría que viniera mi madre, así podrías hacerla disfrutar y que se relaje. —Por poder… pero ella tiene que querer… y eso no va a suceder —Carmen dudó al principio, pero después se acercó a su sobrino. Posó sin pensarlo sus labios en la mejilla del muchacho y depositó un tierno beso. Se retiró, sentándose de nuevo en el asiento cómodamente y prosiguió— de verdad mi vida, gracias por quedarte. Sergio sintió el aroma de su tía cuando el beso le acaloró la mejilla. La piel se le había erizado y una picazón le comenzó a renacer donde la parte más íntima de un hombre se encuentra. Su “cerebro de abajo” había dormitado después del incidente (o no tan incidente) del escote de su tía y de nuevo, daba la bienvenida. Aunque luchó con toda su fuerza de voluntad aquel órgano reproductor iba en camino de estar en su máximo apogeo. —Creo que ya hemos llegado —Carmen divisó su casa al final de la recta. —Un viaje largo, pero entretenido, ¿no? —Aunque te parezca raro, me ha resultado tan reconfortante que no me hubiera importado seguir más tiempo. **** Cerca de la entrada, Carmen sacó un pequeño mando y accionó un botón. La valla que estaba automatizada comenzó a moverse hacia un lado y les dejo paso ...