-
Mi padre, nuestro amo (capitulo 1) La iniciación.
Fecha: 08/07/2022, Categorías: Incesto Autor: cleversex, Fuente: RelatosEróticos
LA INICIACIÓN. Recuerdo a mi madre cómo una mujer preciosa, cálida, sensual y maravillosa. Con sus cuarenta años bien cuidados, y sin operaciones quirúrgicas de por medio, siempre hacia lo posible para parecer guapa. En la intimidad de nuestro hogar siempre estaba muy ligera de ropa: un tanga, cuándo lo llevaba, y un vestidito muy corto y fino que transparentaba su delgada silueta y sus pequeños y bien torneados pechos. Cuándo se inclinaba haciendo los quehaceres de la casa dejaba al descubierto, cuándo no llevaba el tanga, su esplendida y depilada vagina. Incluso mi padre, acostumbrado cómo estaba a follarla, levantaba la mirada y la observaba. Y es que, que nosotras supiéramos, eran de polvo diario y en ocasiones más: dos o tres veces a la semana había sesión doble. Mi hermana y yo lo sabíamos desde pequeñas porque mi madre, os puedo asegurar que silenciosa no era. En cuánto a mi padre, era también un cuarentón de uno noventa de altura y de más de cien kilos de peso. Tenía un físico muy musculado, formado a diario en el gimnasio de la multinacional dónde trabajaba cómo alto ejecutivo: el gimnasio del sótano solo lo utilizaba mama. Eso nos permitía un nivel de vida elevado, que mi madre no trabajara y que a nosotras no nos faltara de nada. Nunca le habíamos visto desnudo, al contrario que a mama que lo hacíamos a todas horas. Era un padre cariñoso y nosotras le adorábamos. Mi hermana y yo éramos dos niñas felices y todo esto lo veíamos con mucha naturalidad. El ...
... sexo solitario lo descubrimos casi juntas, unos años después, una calurosa noche de verano en que mi madre lo estaba dando todo con sus gemidos por los innumerables orgasmos que disfrutaba. Lo de solitario es un eufemismo porque cómo veréis no fue tan solitario. Aunque cada una tiene su habitación, esa noche me estaba masturbando muy excitada por culpa de mi madre, cuándo abriendo la puerta sigilosamente entró mi hermana que era dos años menor. —Alicia porfa ¿Me dejas estar aquí? No puedo dormir, —y fijándose en lo que hacia me preguntó—: ¿Qué haces? —Ven Yoli, quítate la camiseta y túmbate a mi lado, —la ordené mientras seguía acariciándome el clítoris con el dedo pero ahora mucho más despacio para prestar atención a mi hermana. Me obedeció y desnuda se tumbó a mi lado. Aunque casi no tenía pecho, lo cierto es que también se la notaba ese aire sensual que sin lugar a dudas habíamos heredado de mi madre—. ¿Nunca te has masturbado? Negó con la cabeza sin perder de vista lo que estaba haciendo con la mano. —Haz cómo hago yo: con el dedo medio acaríciate el clítoris. Empieza así que luego ya lo harás cómo quieras. —¿Qué es el clítoris? —¡Hay Yoli pareces boba! —dije perdiendo un poco la paciencia. Subí la cadera y girándome un poco hacia ella respondí—: Esto que tengo aquí, también lo tienes tú, y ahora cállate y dale. Yoli empezó a estimular su clítoris fijándose en cómo lo hacia yo. Mientras, yo aumentaba la frecuencia y mi madre arreciaba en sus gemidos. ...