-
Mi padre, nuestro amo (capitulo 1) La iniciación.
Fecha: 08/07/2022, Categorías: Incesto Autor: cleversex, Fuente: RelatosEróticos
... Finalmente, vi cómo mi hermana se contraía, encogía los dedos de los pies y emitía unos sonidos ininteligibles. Unos segundos después hice algo parecido. —¿Qué ha pasado Ali? —preguntó Yoli aun con la voz entrecortada mientras se seguía acariciando la vagina—. ¿Esto es lo que hace mama? —Si, pero a mama se lo hace papá de otra manera y por lo que grita parece que mejor, —respondí mientras yo también me acariciaba la vagina. —Yo quiero que me lo haga a mi también. —¡Joder! Y yo, pero eso no se lo digas a nadie porque esta mal visto. —¿Por qué? —¡Hostias Yoli! Porque normalmente los padres no se follan a sus hijas… y menos con nuestra… —¿Por qué? —¡Yoli pareces boba! Pues porque no, —no lo dije muy convencida. Cogí su mano, la puse en mi chocho y yo hice lo mismo—. Vamos niña: dale caña. Las dos nos masturbamos mientras imaginábamos que le estaría haciendo papá a mama porque eso es lo que las dos pensábamos que ocurría: él, para nosotras, era una especie de héroe. De siempre habíamos tenido esa visión de él. Nos corrimos a la vez. Al mismo tiempo, cerramos los muslos aprisionando la mano de la otra mientras nos contraíamos por el chute de placer. —Este ha sido mejor que el otro. A partir de ahora las pajas me las haces tú. —Vale, pero tú a mí también. Desde esa noche, todas las siguientes terminábamos juntas en mi cama. Nuestros juegos sexuales fueron avanzando hasta llegar a hacer unos sesenta y nueves tremendos asesoradas por los videos ...
... que veíamos en Internet. Todo saltó por los aires un desafortunado día en que mi madre tuvo un accidente de tráfico. Un borracho hijo de puta la embistió con un camión y la mató. Durante varios días estuvimos en shock. No nos acostumbrábamos a no ver la figura semidesnuda de mama por la casa y su trato cálido y cariñoso. Papá me dijo que yo tenía que sustituir a mama en las cosas de la casa, pero sin descuidar mis estudios, y que Yoli y el me ayudarían en todo lo que pudieran. Nuestra vida se fue normalizando y un par de meses después, una noche en que Yoli y yo nos estábamos comiendo los chochitos, sigilosamente mi padre entró en la habitación y se sentó en el sillón de mi escritorio. No se cuánto tiempo estuvo mirándonos, pero solo reparamos en su presencia cuándo las dos nos corrimos. —¿Qué haces ahí papá? —acerté a preguntar roja cómo un tomate cuando reparamos en él. Sin decir nada se levantó y empezó a quitarse el pijama. Cuándo se quedó desnudo pudimos ver la erecta polla de veinte centímetros que enloquecía a mama. Las dos sentimos una punzada de placer en el chocho. —Yolanda, ven aquí, —la ordenó papá mientras se sentaba. Separó las pierdas y la hizo arrodillarse. La cogió su cabeza con las dos manos y la besó en los labios, primero suavemente y después de una forma mucho más apasionada. Después, la miró con una sonrisa y haciéndola inclinarse la introdujo la polla en la boca—. Las manos a la espalda y chupa muy, muy despacio, que tengo que hablar con ...