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Familia que culea unida
Fecha: 09/07/2022, Categorías: Gays Autor: Hunter, Fuente: CuentoRelatos
... pegado al cuerpo, sin camisa y bocabajo, lo que le marcaba las nalgas como si fuera una pintura. Dos globos grandes de carnes musculosas, sin pelitos ni nada. A su lado estaba José, con una mano metida dentro del short. Lo rocé suavemente y pudo darme cuenta que tenía la pinga dura. La verdad es que yo estaba un poco asustado por su reacción pero cuando comencé a sobarlo solo se hizo el dormido y dejó que lo pajeara suavemente. José se había rasurado pero tenía unos pelillos ensortijados y duros. Poco a poco lo fui desnudando y me quede viendo ese cuerpote maravilloso. Marcado en el pecho, la verga era larga y gorda, los huevos estaban pegados a ella y su piel se veía tan tersa, sin cicatrices o marcas. Una belleza de cuerpo, tirado y disponible. Me pegué a mamarle el huevo suavemente, muy suavemente. Mi lengua subía y bajaba del pipizote suavemente, como si nunca quisiera que se viniera. Sus huevos tenían ese olorcito a sudor de chico, un olor que me vuelve loco. Se puso de pie y se fue conmigo atrás de la casa, me bajé los pantalones y de un escupitajo me lubriqué el culo. Entre eso y sentir el huevo adentro solo pasaron 3 segundos. Me metió la pinga de un solo trancazo, sin esperar a que me acomodara. José me agarró de la cintura y comenzó a bombearme con ganas. Yo me sostenía contra la pared mientras este hijueputa se trataba de quitar las canas con mi culo. A diferencia de ellos yo soy blanco, casi pálido, Tengo unas nalgas amplias, grandes y piernas ...
... gruesas. Sentí como esas manos callosas me agarraban los dos glúteos y me los separaban para garantizar que el pico me entrara completo. Cada vez que trataba que quitarme él me clavaba con más ganas, de la fuerza casi no me podía pajear hasta que sentí como el caliente de su leche se depositaba dentro de mi culo. Cuando sentí que se estaba viniendo me comencé a menear y me agarró del cabello y empujó la cabeza hacia atrás. En ese momento me di cuenta que Ariel estaba de pie, viéndonos y pajeándose. Yo me pase la mano por el culo y sentí como me había quedado, encharcado de leche y floreado de la culeada que me acababan de dar. Me fui al baño y me aseé metiéndome un dedo con crema lubricante para aliviar el escozor. Me fui a mi cuarto y llamé a Ariel. No quería venir así que salí y me fijé que los tres estaban de nuevo liando porritos y fumando como bestias, como si nada hubiera pasado. Apagué la luz y agarré a Ariel, le puse lubricante en sus dedos y dejé que en la oscuridad me metiera los dedos. Comenzó con uno, luego dos, luego tres y me sentía como si tuviera una chucha entre las nalgas. Esos dedos rugosos, callosos, rudos, me abrían con suavidad pero aun así sentí como me raspaban cuando entraban y salían. La verdad es que me sentía como una perra en celo. El olor a marihuana, el alcohol, el sudor y el calor nos tenían a todos arrechísimos. Me fijé que Julio y José estaban pajeándose mutuamente mientras Ariel se fue acomodando entre mis nalgas y trataba torpemente de ...